Las Provincias

CRISIS SISTÉMICA

Si no fuera porque el asunto es grave y afecta a la estabilidad política de España sería hasta gracioso el argumento con el que algunos dirigentes del PSOE tratan de tranquilizar a militantes, simpatizantes, votantes y, en general, a una ciudadanía que asiste atónita a la voladura incontrolada (¿o tal vez no?) del partido que ha gobernado durante más tiempo desde la transición: «estas siglas tienen más de cien años de historia». Como si eso, la historia, contara para algo en este 2016 en el que estructuras que parecían sólidas se vienen abajo con estrépito. La Unión Europea es menos Unión desde que los ingleses votaron más con el corazón (incluso me atrevería a decir que con las tripas) que con la cabeza y apoyaron un 'Brexit' que no pronosticaban las encuestas. En Colombia acabamos de asistir a un episodio similar, entre la razón y la pasión los colombianos han optado por la segunda, por no cerrar un conflicto civil con millones de víctimas y no respaldar un proceso que permitía a los guerrilleros de las FARC participar en política sin tener que pagar con la cárcel sus delitos de sangre. Los países del Este de Europa no aceptan refugiados y Cataluña pretende irse de España porque no quiere ser solidaria, se ha cansado de aportar y que se beneficien regiones más pobres, el súmmum del egoísmo, al que sin embargo algunos tildan de progresismo... En Estados Unidos están a punto de elegir a un empresario radical, xenófobo, populista y demagogo, con lo que en unos meses la primera potencia militar del mundo puede estar en manos de un completo enajenado. Y los del PSOE tratan de animarse a sí mismos pensando que como su partido tiene muchos años no le va a pasar nada...

Lo que creíamos estable, sólido y duradero no lo era tanto. La crisis no es nacional ni estrictamente económica, es también política, social, de credibilidad de las instituciones. A los ciudadanos se les ha arrojado de la plaza pública con corrupción indiscriminada y con un politiqueo indecente y el sistema ha perdido el control de los procesos, de las herramientas, de los mecanismos que permitían reajustar la maquinaria para que siguiera funcionando a satisfacción de una gran mayoría. El PSOE se ha partido porque se ha convertido en una casa de locos, una 'organización' esquizofrénica que trata de seguir siendo sistémica al tiempo que intenta taponar la vía populista y radical que crece por su izquierda. ¿Cuántos años dice que tiene? Cómo si importara lo más mínimo, como si fuera a impactar en los que se manifestaban el sábado a las puertas de Ferraz, algunos con la bandera de la II república, otros con carteles de «No es no» (que vendría a ser el 'Duelo a garrotazos' de Goya versión siglo XXI), incluso un niño con la camiseta del Atleti... Qué risa. Qué pena.