Las Provincias

La gestora en su laberinto

La gestora socialista, cuya creación representó la derrota y la dimisión de Pedro Sánchez, está ya constituida por lo que ha de aprestarse a cumplir el mandato que ha recibido y que, básicamente, consiste en encontrar una fórmula de gobernabilidad y, una vez lograda la estabilización del país, en convocar un congreso federal que devuelva la normalidad institucional al PSOE. Es un sobreentendido, aunque nadie quisiese explicitarlo en el consejo federal del sábado, que la mayoría que descabezó el partido es partidaria de que el PSOE se abstenga con condiciones, en una nueva investidura de Mariano Rajoy, con lo que se abriría paso a un gobierno de centro-derecha respaldado por los 170 diputados del PP, Ciudadanos y Coalición Canaria. Con todo, la materialización de este designio no es sencilla porque, de un lado, parece ser un hecho acreditado por las encuestas que las bases y los electores del PSOE están mayoritariamente en contra, y, segundo, porque la negativa a tal apoyo fue acordada en el comité federal de diciembre y convalidada tácitamente en el comité ulterior a las elecciones del 26 de junio. De momento, el expresidente balear Francesc Antich, que representa la sensibilidad proclive a Sánchez de la presidenta Francina Armengol, ya manifestó que a su juicio el sí a Rajoy ha de ser aprobado por la militancia. Aunque es evidente que un acuerdo del comité federal puede ser cambiado por esta misma institución, que es el máximo órgano entre congresos. Tomada la decisión afirmativa de permitir la formación del nuevo gobierno, la gestora deberá plantear las condiciones que debe imponer al PP para tal concesión, que no pueden ser demasiado ligeras porque irritarían todavía más a los electores, ni demasiado estrictas porque el Partido Popular podría preferir unas nuevas elecciones al trágala de su adversario. De hecho, hoy parece claro que la formación conservadora sería la mayor beneficiada si hubiese que ir otra vez a las urnas. Más adelante, una vez constituido el Gobierno, la gestora tendrá que intentar restañar heridas y reconstituir el muy dañado PSOE, que ha perdido credibilidad y apoyo después del lamentable espectáculo de Ferraz. De momento, Sánchez ya ha insinuado su disposición a presentarse a las primarias, lo que anuncia que, si no cambia la disposición de los actores, la crisis podría reavivarse y estallar de nuevo.