Las Provincias

Truman Capote

Juzgar lo que hacen o dejan de hacer los demás se ha convertido en una forma muy extendida de desperdiciar el tiempo. La capacidad de condenar que tienen algunas personas respecto a sus semejantes asusta. Con o sin argumentos, no importa. Basta con navegar en redes sociales. No es cuestión de abominar de ellas, en absoluto, pero sobran ruido y egolatría. Twitter, la ingente barra de bar en la que todos son bienvenidos, es un ejemplo perfecto de linchamientos gratuitos. En las conversaciones de 140 caracteres es mejor no enzarzarse con idiotas, porque te harán descender a su nivel y entonces te ganarán por experiencia. Mantenerse al margen no es mala respuesta ante los seres que recurren al enaltecimiento de la mediocridad o a la malversación de vanidades. Truman Capote, cuyas cenizas se subastaron esta semana por 40.000 euros, lo explicó de otra forma: recomendó a los escritores guardar silencio ante las críticas adversas. Días rojos tenemos todos, pero sangre fría, los menos.