Las Provincias

Un mal asunto

Se veía venir a tenor de los últimos acontecimientos y ha ocurrido. El PSOE salta por los aires. Voladura intencionada desde dentro. La mitad de su ejecutiva dimite para acabar con Pedro Sánchez pero el se ata al sillón sin querer darse por enterado que de modo automático le han largado. Su última ocurrencia extravagante y penosa. Las elecciones gallegas y vascas certificaron una reiterada debacle inasumible tras dos descalabros monumentales a nivel nacional en apenas seis meses. Ahora la larvada división interna tiene al fin carácter de guerra abierta. Pésima noticia. Mas madera para avivar el fuego de la inestabilidad nacional. Es obvio que Pedro Sánchez ha llevado al socialismo español a un descrédito absoluto. Dirigente nefasto, torpe y ególatra ha sido incapaz de entender el papel que el PSOE debe desempeñar en el contexto de la realidad española. Su afán por mantenerse en el cargo a toda costa, el desprecio hacia los discrepantes y la pretensión de ser investido en alianza con Podemos y con el apoyo de los independentistas han sido las causas del estallido final. Que hasta Felipe González haya salido a la palestra diciéndose engañado es prueba exacta de la irreversibilidad de un enfrentamiento soterrado que no admitía vuelta atrás. La espoleta. Ahora la caída de Sánchez debiera suponer el comienzo del proceso de clarificación idéntitaria que permita al PSOE recuperar prestigio ciudadano y espacio propio. Exigencia manifiesta desde el momento mismo de concluir el absurdo mapa de alianzas suscritas en Comunidades Autónomas y ayuntamientos entregando grandes cuotas de poder institucional a la extrema izquierda antisistema. La culpa de tamaño desafuero corresponde por igual a críticos y oficialistas. Todos sacaron tajada. La deriva envenenada iniciada entonces ha culminado esta semana de manera expeditiva. Una maniobra que va a acentuar la tormenta orgánica con las consecuencias perniciosas que ello implica para los intereses generales de España. La bronca en el seno de una modesta agrupación de barrio puede ser intrascendente pero no así romper la cohesión de la cúpula del partido y del grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados. Ese es el auténtico legado de Pedro Sánchez y los suyos. A corto plazo desde luego no parece que las andanzas socialistas vayan a encontrar sosiego. Sin ir más lejos aquí en el PSPV habrá tomate seguro. Mientras tanto España en el alero. Queda menos de un mes para saber si este PSOE convulso facilitará el desbloqueo o abrirá la puerta de unas terceras elecciones. Esa es la cuestión. Sea como fuere volver a la moderación y a la sensatez constituye el punto de partida obligado para que los socialistas se articulen de nuevo como la seria alternativa de gobierno que reclama el buen funcionamiento de la democracia española. Algo que hoy por hoy sigue en duda. Inquietante y lamentable. Un mal asunto.