Las Provincias

Drones y rapaces

En los aeropuertos se utilizan aves rapaces para ahuyentar a pájaros diversos y evitar que en su vuelo puedan interferir en las maniobras de los aviones. En ocasiones se han producido averías y sobresaltos al meterse algún pajarraco en una turbina o impactar contra los cristales de la cabina. Incluso ha habido accidentes graves, por lo que resulta esencial el papel de halcones y águilas en la tarea de espantar, así como el de los maestros en el arte de la cetrería que adiestran a estas aves y las mantienen en vilo, al servicio de la seguridad aérea.

Cabe recordar el accidente ocurrido en Nueva York en enero de 2009, cuando un avión tuvo que amerizar sobre las aguas del río Hudson tras detectarse un súbito fallo de los motores al 'tragarse' una bandada de gansos. Afortunadamente no hubo víctimas por la gran pericia que demostraron los pilotos, pero se podría haber evitado todo con la buena acción preventiva de un comando de halcones.

Ahora, sin embargo, con el auge de los drones, en muchos sitios optan por sustituir la cetrería por estos aparatos voladores, aunque los disfrazan de aves rapaces, porque se trata de infundir temor a las aves que deben repeler. La tecnología suple la tradición.

Parecería que los cetreros y sus inteligentes animales tendrían su futuro profesional amenazado por la apabullante ascensión de los drones, pero no; les han salido renovadas tareas, y además por el lado de los mismos competidores. Resulta que es tal la avalancha de drones que vuelan sin permiso ni control y son focos de inseguridad, que los cuerpos policiales han tenido que ponerse a frenarlos, y nada mejor que el uso de aves rapaces bien adiestradas para atacarlos en pleno vuelo y derribarlos. Así que es evidente que águilas, halcones y cetreros tienen trabajo asegurado.