Las Provincias

A coser ¿ahora?

Convendría que los dirigentes socialistas hablaran más claro. Es probable que los 180.000 militantes de ese partido, y los más de cinco millones de votantes, agradecieran la sinceridad de sus responsables. Si Pedro Sánchez no tiene opciones de formar gobierno con Podemos, los independentistas catalanes, los nacionalistas vascos y el resto de grupúsculos que necesitaría para tener mayoría -el momento apropiado era el debate de investidura del líder socialista-, será bueno reconocerlo y dejar de darle vueltas a un escenario que no sale. Si Pablo Iglesias no ha querido nunca pactar con el PSOE, porque sabe que la recuperación de ese partido será inversamente proporcional a la fortaleza de su propia formación, pues se reconoce y ya está. Si Susana Díaz ha querido jugar a influir sin quemarse sobre la dirección federal, y ha ayudado ‘lo justito’ en las campañas electorales -porque precisamente le convenía para su intención de derribar después a Sánchez- se admite y punto.

Si el día después de que diecisiete miembros de la dirección socialista colaboren de forma activa en esa especie de operación de limpieza étnica que se pretende hacer sobre Ferraz, toca decir que se quiere coser el partido, y a nadie se le cae la cara de vergüenza, pues se reconoce. Si Alfred Boix es el dirigente socialista valenciano más interesado en que la cúpula del PSPV mantenga ese pulso con Sánchez -dicen que porque aspira a ocupar la secretaría federal de Organización-, pues se aclara. Si se utilizan los juegos de manos con los estatutos del partido para esconder la incapacidad electoral, pues también. Si a un presidente de comunidad autónoma -pongamos que hablo de Ximo Puig- le conviene que gobierne en Madrid otro partido -pongamos el de Mariano Rajoy- porque de esa manera el recurso al victimismo se puede prolongar hasta la próxima legislatura, pues será mejor admitirlo. Si la líder de Compromís, Mónica Oltra, asume esa estrategia y pasa de ser la principal impulsora de un gran acuerdo de izquierdas en Madrid que rescate personas a guardar un elocuente silencio -Al Rojo Vivo y la Sexta Noche se han olvidado de ella-, pues habrá que comentarlo también.

Si quienes protagonizan esta singular batalla, todo ellos, se olvidan de que pertenecen a una organización centenaria, y en su lugar se dedican al navajeo público haciendo bueno aquello de que en la vida hay, y por este orden, amigos, conocidos, adversarios, enemigos y compañeros de partido, pues se les recuerda. Y si el socialismo valenciano se empeña en volver a recorrer aquel tortuoso camino que iniciaron hace ya más de dos décadas, cuando encadenaron gestoras y líderes interinos y le sirvieron en bandeja las mayorías absolutas al PP, pues también. La sinceridad es un bien escaso. Pero muy apreciado.