Las Provincias

SENTIDO DE PERTENENCIA

Fijaos si la vida de un jugador, actualmente, puede ser tan corta en un club, que se celebran ya hasta los 50 partidos disputados». El comentario es de Fernando Gómez Colomer en su cuenta de Twitter. La reflexión es al hilo de la foto coral junto a la presidenta del Valencia, Layhoon Chan, que se hizo la plantilla en el vestuario de Butarque para conmemorar el medio centenar de partidos del argentino y capitán Enzo Pérez con el escudo de la entidad. Fernando Gómez es una voz autorizada para esa reflexión. Jugó 552 partidos con la camiseta del Valencia. Nadie le ha superado. Hoy su papel en el club de Mestalla no es acorde a su condición. La docilidad no forma parte de su personalidad. Hoy no hay sentido de pertenencia al club. Actualmente, en la primera plantilla sólo hay cuatro futbolistas que han pasado por el filial si contamos a Rafa Mir y Carlos Soler. Una migaja respecto a otros tiempos. No hace mucho se podía hacer hasta un once de la casa.

Dani Parejo, ahora mismo, es el jugador que más tiempo lleva en la primera plantilla. Un buen futbolista pero quizá con poco sentido de la pertenencia. Este verano echó un pulso para irse. Tras la sufrida victoria ante el Alavés, se sinceró: «Había días que me iba llorando a casa». El arraigo es ya una excepción en el llamado fútbol moderno. Hoy se pone como ejemplo a Francesco Totti. Un ídolo en Roma. Pep Claramunt no se fue del Valencia por comodidad. Para Ricardo Arias la Segunda División no fue más que una forma de soldar su compromiso con la entidad. David Albelda no necesitaba más. Son sólo tres ejemplos del apego a una pasión mamada desde la infancia. Los tres eran hombres de la casa. Hoy, lo más parecido a aquello se palpa en Jaume Doménech y en José Luis Gayà. El resto, simple profesionales del fútbol.

Darío Felman, al que un día un director deportivo del Valencia negó hasta casi tres veces, comentó no hace mucho en un corrillo que sería bonito que en los descansos en Mestalla se rindiera homenaje a exfutbolistas que fueron un ejemplo para un club casi centenario. Guillot, Saura, Sempere, Cerveró, Revert, Antón.... Decenas de jugadores que retal a retal componen la historia del club. A algunas generaciones les serviría como recuerdo. A otras, como aprendizaje. Sería bonito que Mestalla ovacionara, por ejemplo, a un tipo como Ángel Castellanos, uno de los futbolistas más silbados por la grada y que nunca ha escondido su amor al escudo del Valencia. El de Miguelturra nunca se quiso ir. A Parejo le vendría bien una charla con aquel tipo que jugó con todos los entrenadores que tuvo. Hoy, el marketing de las pelotas gigantes y la 'kiss cam' ha arrasado con la pertenencia.