Las Provincias

VENGANZA RETROACTIVA

Algún sesudo estudioso de la condición humana debería investigar el extraño proceso que traslada a ciertas personas hacia los terrenos de la empanada mental y la confusión absoluta. ¿Les prohibieron merendar Nocilla de pequeños? ¿Qué lecturas indigestaron su mente? ¿Qué ejemplo recibieron en casa? ¿Su mamá no les propinaba el besito de buenas noches? ¿Influye el azar genético en esto de la empanada mental Los radicales de Barcelona pretenden volatilizar la famosa estatua de Colón. No lo van lograr, pero por si acaso, ya que entre Puig y Puigdemon existe una corriente de simpatía, nos podríamos ofrecer para recibir el larguirucho monumento si al final prescinden de él. No me importaría ver a Colón señalando la tierra de ultramar justo entre el final de la avenida del Puerto y el edificio del reloj. Los radicales de sandalia y guardarropa polloso quieren guillotinar a Colón por «esclavista». Los sufrimientos de Kunta Kinte fueron culpa de Colón. Ya empezamos con las estupideces habituales y las venganzas retroactivas. Pobre Colón. Por si no le humillaron bastante en vida ahora, tantos siglos después, quieren ajustar cuentas. Una parte de españoles padece un grave problema con nuestra historia y gustan de practicar masoquismo brutal. Los primeros en promocionar la leyenda negra son ellos. Si la normalidad nos acompañase, nuestras ciudades y pueblos lucirían estatuas de Hernán Cortés y Pizarro en las plazas, y no sólo calles sueltas aquí y allí. El genio militar y político de Cortés resulta formidable, único, espectacular. El coronel Kurtz de 'Apocalipse now' a su lado era una delicada bailarina de ballet de falda rosa. Que nos traspasen esa estatua de Colón si tanto les molesta. Y luego que acudan las grandes empresas instaladas en Cataluña que también recibiríamos ese manantial con notable gozo.