Las Provincias

De restaurante a Museo del Mar

El alcalde de Valencia anunció esta semana que quiere que las instalaciones del antiguo Varadero, en la Marina Real, se conviertan en una de las tres sedes del Museo del Mar. Perfecto. Otro proyecto más. Si no fuera porque en febrero el Consorcio, del que también forma parte el Ayuntamiento, el mismo, ojo, que para entonces ya llevaba unos meses gobernando, decidió otra cosa distinta: publicar las bases para que aquellas empresas que quisieran optaran a la gestión del restaurante. ¿ Y cuál puede ser el resultado de este cambio de criterio? Indemnizar a la empresa que el 6 de octubre resulte adjudicataria. ¿Con qué dinero? Con el mío y el de ustedes, que es de donde proceden los fondos que engrosan los presupuestos de todas las administraciones que integran el Consorcio, que es el que tendrá que pagar.

Pero indemnización al margen, que no es poco, el anuncio del alcalde revela otros asuntos no menos graves. En primer lugar, la carencia de unos mínimos que se presuponen a cualquier gobernante. Como se presupone a las personas la educación. Sí, al margen de la profesión que ejerzan, incluso el periodismo, y la empresa en la que trabajen, señor Grezzi.

O a los médicos que conozcan los síntomas del paciente antes de prescribirle medicamentos.

Y parece de manual, señor Ribó, que cuando existe un concurso público en marcha no se puede cambiar a mitad del proceso. De manual del buen gestor, claro. No diré yo como Rajoy en el debate con sus contrincantes que a gobernar se llega aprendido, pero, hombre, con unos mínimos es bastante conveniente.

«El Varadero no puede ser compatible con un restaurante. Damos más preferencia al uso de museo que no al de restaurante, que ya hay muchos», aseguró el alcalde el lunes para justificar su cambio de criterio. ¿Y por qué no lo pensó antes?

Pero hay más, señor Ribó. ¿Se ha planteado la imagen que traslada una Administración que da muestras evidentes de inseguridad jurídica? Sí, ya sé que pasó también con los horarios comerciales. Y con su propuesta para que el Veles e Vents acogiera a refugiados cuando también estaba en pleno proceso de adjudicación del proyecto gastronómico puesto ya hoy en marcha.

Pero estábamos en el Varadero. Y en su cambio de uso. La decisión le obligará a presentar antes del día 6 un documento que aduzca razones de «carácter superior» para paralizar el proceso. Confío en que no se escude usted en los técnicos como ha hecho su compañero de partido en la Diputación de Valencia, Xavier Rius, al ser sorprendido con el tan criticado por ustedes fraccionamiento de contratos a dos firmas del mismo dueño. Ni que alegue falta de experiencia («quizá cuando lleve cuatro o cinco años ya me suenan las empresas», ha dicho Rius). Porque iba yo al colegio y ya llevaba usted en esto de la nueva política, señor Ribó, unos cuantos años.