Las Provincias

Fractura en el PSOE

La crisis ha estallado en el seno del Partido Socialista, en el que, tras la señal de la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, que se ha ofrecido para ejercer el liderazgo, han dimitido 17 miembros de la Comisión Ejecutiva con la explícita intención de provocar la dimisión forzosa de Pedro Sánchez y su ejecutiva, y de dar paso a una gestora, que, sin necesidad de apelar a la militancia, sería la encargada de pilotar el partido en la actual coyuntura. Una coyuntura en la que, de no lograrse una fórmula de gobernabilidad, habría que convocar nuevas elecciones generales. Sin embargo, Ferraz ha apelado a las disposiciones estatutarias para sostener la tesis de que la situación creada no se resuelve por el camino mencionado sino mediante la convocatoria de un comité federal, que se celebrará este sábado como estaba previsto y que habrá de convocar a su vez un congreso. De cualquier modo, el secretario general que resulte elegido habrá de provenir de unas primarias. El trasfondo del amotinamiento, que se ha producido tras la irrupción de Felipe González desde Chile calificando a Sánchez de mentiroso por no haber apoyado la investidura de Rajoy en segunda votación, guarda sin duda relación con el complejo entramado de intereses que están en juego en las actuales circunstancias. En cualquier caso, la situación en estos momentos es la de un partido socialista fracturado, roto, sin visos de reconciliación y quienes salen perdiendo más son los votantes socialistas. Es evidente que la crisis del PSOE es de la incumbencia de los socialistas, pero al ser los partidos políticos, por imperativo constitucional, los principales instrumentos del juego político, su buena o mala salud afecta a todo el sistema. Así las cosas, resulta difícil de entender y muy poco edificante que el PSOE no haya sido capaz de resolver internamente sus conflictos y haya estallado a los ojos de todos, en unos momentos muy delicados para el país que deberían obligar a todos los actores políticos a centrarse en la gobernabilidad, en el mejor servicio a la ciudadanía.