Las Provincias

DOBLE SALIDA

Los dos problemas más urgentes que tenemos son salir de los apuros económicos y salir de Sánchez. Sus críticos planean darle facilidades si pierde el sábado y ellos ganan, pero él, que conoce mejor que nadie la derrota electoral, se niega a tener intimidad con ella. Su lema parece ser «a grandes males, pequeños remedios», pero los miembros de la ejecutiva del PSOE parecen dispuestos a ejecutarle. Han presentado su dimisión y le han dejado solo ante el peligro, ya que creen que el riesgo mayor es él. Que nadie le discuta la tenacidad, aunque no siempre es sinónimo de firmeza. Pedro se mantiene firme aunque quieran tambalearle y ha manifestado que no hace caso a las manifestaciones y que su intención es la de no dimitir pase lo que pase en el comité federal. ¿Y si al final nos cayera simpático este señor que nos ha caído de no se sabe dónde, porque su biografía empieza y acaba en el muy honroso puesto de concejal? Su sillón y él parecen dos hermanos siameses, pero hasta las familias más unidas acaban tarifando. Mi amigo Tono, que era un humorista, o sea, alguien en posesión de un líquido inflamable que nos hace ver las cosas tal y como son, desistió de alojarse en una casa de huéspedes porque vio en la puerta un letrero que decía: 'Trato familiar'.

Lo pequeño nuestro es grande y todos buscamos la salida por una puerta estrecha, por donde quizá cabríamos todos entrando por orden. Está muy bien que opinen, ya que al parecer a todos nos hizo Dios un día en el que no tenía nada que hacer, pero estaría mejor que no hablasen todos a la vez. El guirigay actual, que suena a hacer gárgaras, obliga a tragarse el remedio. La palabra guirigay la define el diccionario como griterío y confusión, pero algunos dirigentes políticos la confunden con el silencio, que también puede ser escandaloso. «Al buen yantar le llaman Sancho», pero al mucho hablar le estamos llamando Sánchez. Muchos no queremos que se calle, sino que los suyos le quiten la palabra de la boca.