Las Provincias

Y en el PP disfrutan comiendo palomitas

En la sede del Partido Popular en Génova han debido de habilitar en alguna sala vacía (bien podría ser en la que estaban los ordenadores de Bárcenas, reseteados con armas de destrucción masiva) un cine desde el que seguir los acontecimientos de los últimos días. Me imagino a Soraya, Maroto, Cospedal y Hernando repantingados en sofás, con un enorme bol de palomitas en sus manos, sin dejar de mirar la pantalla, de plasma, como las que le gustan a Rajoy.

El espectáculo bien lo merece. Y nadie podría reprochar a los del PP que disfruten con él. Ni en sus mejores sueños hubiesen creído que asistirían a este estrambótico show. Ellos, que pensaban que se iban a enfrentar este otoño a un thriller muy, muy negro por la retahíla de juicios y procesos abiertos, se han topado con semejante comedia con tintes de ciencia ficción.

La película comenzó durante las semanas previas a las elecciones vascas y gallegas, en las que los dirigentes del PSOE decidieron hacer campaña en favor del PP, sacando a relucir todo tipo de trapos sucios y atacando a su líder. Consiguieron su propósito: se han celebrado los comicios y no hemos conocido ni el nombre ni el rostro de sus candidatos en Galicia y País Vasco. Los resultados no pudieron ser más desastrosos. Los jugadores del partido, que no dejaron de marcar goles en propia portería, en lugar de hacer un poquito de autocrítica cargaron contra el entrenador. En la sede del PP comenzaron a escucharse las risas.

Durante los días siguientes los barones poderosos, la mayoría presidentes por accidente, se echaron al cuello de Sánchez. Nadie habló de proyectos ni planes, sólo de cuotas de poder, demostrando lo que de verdad les preocupa. ¿Alguien piensa que si en lugar de Sánchez hubiese estado otro de secretario general los resultados en Galicia o País Vasco habrían sido mejores? ¿De verdad creen que ese es el principal problema del partido?

Ayer mismo se demostró que no. No se vayan todavía, aún hay más. En Génova más de uno casi se atraganta por las carcajadas. Soraya acudió el lunes al estreno de la última de Bayona, 'Un monstruo viene a verme', pero esta peli, sin duda, le gusta más. Faltaba por hacer su entrada Felipe González, que siempre aparece cuando más se le espera. Llegó para llamar mentiroso a Sánchez por no facilitar la investidura a Rajoy. Cualquiera diría que esto lo decía quien fuese presidente socialista. A esto le sucedieron las dimisiones en cadena y la guerra de comparecencias dentro y fuera de Ferraz, cerrajeros mediante. Al vodevil se ha unido Podemos, rompiendo acuerdos de gobierno en comunidades cuando las barbas del vecino han visto cortar y dejando a Carolina Bescansa hacer amigos entre los mayores de 45 años.

En el PP asisten encantados a la representación. Los votantes de izquierdas, no tanto. Se lo están poniendo entre todos francamente difícil para seguir siéndolo. Ese ha debido de ser el objetivo de muchos protagonistas de esta alocada comedia.