Las Provincias

Cosa de brujas

Cada vez que voy a comprar las mejores llonganisses de llavoretes del Mercado Central al puesto de su presidente y me lo encuentro detrás del mostrador, le hago la misma pregunta: «Kiko, ¿sin novedades, verdad?». Efectivamente todo sigue igual o peor. Se confirma a través de esas maravillosas conversaciones de mercado en las que empiezas hablando del aire acondicionado y de repente surge el problema del acceso para los clientes, del embudo que se crea en su acceso principal, la falta de transporte público, el exceso de peatonalización o el paro existente en el ya histórico parking de la plaza de Brujas. Quiero al Mercado, amo al Mercado Central y lo están ahogando. Por un lado por el retraso en licitar la urbanización de la superficie de la plaza ya que se supone que la gestión la iba a llevar el propio Ayuntamiento. Y por otro no facilitar e incluso impedir el acceso a los clientes por la cabezonería de establecer un golpe de estado peatonal en toda la zona del centro. Según Ribó, ya hace meses, dijo que era trascendente la decisión de llegar a un acuerdo para desbloquear el parking de Brujas. Menos mal que llegaron ellos para arreglar la negligencia del anterior equipo de gobierno. Sigue sin solución. A esto se suma el descontento de los vecinos de la zona que insisten una y otra vez en que la avenida Barón de Cárcer es un matadero de personas motivado por una doble dirección un tanto extraña y sobre todo por un alto índice de circulación de autobuses de la EMT. Habría que analizar la velocidad que llevan algunos de ellos mientras Grezzi, concejal responsable, afirma que lo que debemos hacer los peatones es mirar con más atención a ambos lados antes de cruzar. Yo le diría a Grezzi que debe ser tan concejal de movilidad de bicis como de coches. Mientras, el Mercado Central agoniza.