Las Provincias

Campo costeaba sus expediciones

Hace exactamente 130 años ya hubo una expedición al Caribe para defender los intereses de un naviero valenciano como la que está previsto que visite La Habana entre los próximos días 11 y 16. La diferencia estriba en que la de 1886 la pagó el interesado, José Campo, bueno era él. El primer marqués de Campo era dueño de la compañía naviera que unía Cuba, Puerto Rico y Filipinas con la Península y precisaba confirmar los rumores acerca de una inminente quiebra de la empresa que construía el canal de Panamá. Él no se encontraba ya con fuerzas para acometer la travesía. Pero ello no le impidió formar una numerosa comisión científica, fletar uno de sus barcos y despedir a los expedicionarios diciéndoles: «No reparen en gastos», según atestigua el cronista del viaje, el periodista valenciano Francisco Peris Mencheta, en el libro 'De Madrid a Panamá'. Mientras que la que aterrizará en el aeropuerto José Martí la semana que viene sin otro objetivo inicial y concreto que convencer a las autoridades cubanas de que autoricen a la Balearia de Adolfo Utor a establecer una línea regular entre Cayo Oeste (Florida) y La Habana la promueve y financia la Presidencia de la Generalidad. Institución que no está reparando en gastos a la hora de conformar la delegación. Una larga y heterogénea lista de invitados en la que, aparte del socio de Abel Matutes en Balearia, del otro naviero valenciano que opera en el Caribe mejicano, Vicente Boluda, y de los hombres de negocios de rigor, destacan los síndicos de los grupos parlamentarios, a excepción de los de PP y C's, que han declinado el ofrecimiento; sindicalistas, como el eterno secretario general de la rama funcionarial de UGT Luis Lozano y algún que otro rector magnífico. Pero en la que no figura el único cuya presencia en la comitiva estaría plenamente justificada: el director del Festival de Habaneras de Torrevieja.

Desojando la margarita se encuentra alguien que, sin embargo, arde en deseos de estrechar lazos políticos con esa antítesis de la democracia que ha de ser la Asamblea del Poder Popular de Cuba, el titular del legislativo autonómico. Un Enric Morera, que, en caso de sumarse al cortejo, se convertiría en el segundo presidente de las Cortes valencianas en cortejar a la dictadura castrista. El primero, V. González Lizondo, dejó un recuerdo tan imperecedero en la mayor de las Antillas siendo teniente de alcalde que muchos años después todavía se acordaban de él los taxistas. No era para menos. Entre 1993 y 2007, Cuba recibió más autobuses de la EMT (58) que ningún otro país del mundo. Extremo que, sumado a la condonación de una deuda de 1.492 millones aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy el 4 de mayo último, desmiente la supuesta frialdad que presidió «las relaciones entre la isla y España en los últimos años», como arguye el Consell.