Las Provincias

La izquierda retrocede

La mala gestión que hicieron los grandes partidos de la crisis económica, que ha empobrecido a las clases medias y ha incrementado insoportablemente la desigualdad, unida a la gran corrupción estructural -esa corrupción transversal y repulsiva que todo lo ha contaminado y que ha quedado al desnudo con el caso de las 'tarjetas black' que ayer se residenciaba por fin plásticamente en una sala de vistas- han provocado una gran conmoción en el sistema de partidos.

El viejo bipartidismo ha dado paso a un sistema cuatripartito gracias al surgimiento de un nuevo partido centrista y liberal y a la irrupción de un movimiento populista, aun sin perfilar del todo ideológicamente pero desde luego capaz de aglutinar gran parte de los sentimientos y del las reflexiones de protesta de la sociedad civil ante un modelo político agotado, que ha sido incapaz de ilusionar a las nuevas generaciones y de asimilar los impulsos de cambio que, desde la tecnología a la política, nos marcan el camino hacia el futuro.

Las elecciones del 20D sugirieron que la ciudadanía había tomado grandes decisiones al respecto. El PP ganaba pero con una mayoría raquítica. que se incrementó de forma significativa el 26J. y que podría volver a aumentar si se celebrara una tercera consulta. Surgía Ciudadanos, con el ánimo de regenerar el centro político, y las izquierdas tradicional y populista, que hubieran podido gobernar tras el 20D con apoyo de la nueva formación centrista, fueron incapaces de formalizar un acuerdo, lo que tras el 26J dio paso a una propuesta conservadora encabezada por los populares con 170 diputados detrás. Y en esta tesitura estábamos cuando las elecciones vasca y gallega han dado un espaldarazo, material y moral, al PP, han hundido al PSOE y han consolidado, aunque con cierta ambigüedad en el tono, a Podemos.

Los movimientos de esta semana serán intensos y no tiene demasiado sentido hacer cábalas sobre lo que resolverá internamente el PSOE -el delirio de algunos caracterizados actores de la formación socialista no parece tener límites- ni sobre si saldrá adelante un gobierno alternativo, se impondrá Rajoy o habrá nuevas elecciones. Lo más cierto es que, tras la gran conmoción política, la derecha se está reconstituyendo -tras las autonómicas, hay dudas sobre la solidez de Ciudadanos-, la izquierda ahonda su fractura y el populismo se afianza, parece que definitivamente, sin que se conozcan todavía su grandes líneas de avance. La paradoja es, pues, un hecho: la crisis del sistema evoluciona de tal modo que la derecha se recupera en tanto la izquierda genera una insoluble división entre dos opciones irreconciliables entre sí, lo que asegura a medio y largo plazo la hegemonía perpetua de los conservadores. Si la estrategia fuera intencionada, sería sencillamente magistral.