Las Provincias

EL HEREDERO

La España provincial, que es la menos cateta, ha vuelto a decirle que no a Pedro Sánchez, que lleva tres elecciones perdidas en nueve meses, pero no se conforma con esa plusmarca. ¿Será verdad que se ha votado estabilidad en estos momentos espasmódicos? El éxito de Feijóo en Galicia y País Vasco serían suficientes para hacerle sospechar a Sánchez que su hora no ha llegado y a Rajoy que su reloj atrasa. El PP ha encontrado un líder sereno y sin manchas en la solapa. Ni chirría ni le tiembla el pulso. Tampoco abusa del perdedor nato, el irresponsable líder del PSOE, que lleva algún tiempo intentando cargarse su partido, que sigue siendo necesario, aunque lo más urgente es que cambie de líder antes de que lo echen los suyos, que ya sospechan que no es de los nuestros. La pasada noche electoral del 25-S mueve las cosas, pero sólo hasta cierto punto, porque un traqueteo mayor puede marearnos a todos. Nos dejó dicho Ibsen que la barca del mundo se hundiría por el peso de los imbéciles, pero sigue zozobrando a pesar de tantos bandazos. Que nadie nos quite la esperanza de que todo es mejorable, porque el que aguarda sabe que la victoria es suya aunque no la vea.

La mitad de los españoles tendría que dedicar más de un año de su renta para pagar la deuda política. Digo tendría, porque a mi edad es temerario hacer cálculos para el año que viene, ya que no se sabe si vendrá y si lo veremos venir cuando nos haya dado la espalda. Shakespeare llamó a la enseñanza «engañosa», por no llamarla embustera, y eso que no conoció las 'tarjetas black'. Cuando aparece una persona decente en el horizonte, sea del partido que sea, siempre hay motivos de júbilo, aunque gobernar sea sinónimo de corromperse o de tolerar la corrupción. Hay que desearle suerte al heredero de Rajoy, sobre todo si renuncia a parte de su herencia. Está en primera línea de salida y una vez más, para no perder el norte, hay que atender a lo que ocurre en el Norte, aunque algunos vivamos aquí abajo, viéndolas venir y viéndolas irse después de tomar el sol, que sigue saliendo para todos.