Las Provincias

La auténtica Justicia

El jurista romano Ulpiano definió la Justicia como «la constante y perpetua voluntad de dar (conceder) a cada uno su derecho». Y según este clásico jurista los preceptos o mandatos del derecho son: «vivir honestamente, no hacer daño a nadie y dar a cada uno lo que le corresponde». Por desgracia, este pilar fundamental de la convivencia y de la sociedad democrática está hoy en día por los suelos.

Lo de vivir honestamente. ¡para qué contar! La corrupción ocupa un espacio destacado en los medios de comunicación, en los corrillos y comentarios de los ciudadanos, y no digamos nada en las 'palabras' de los políticos. Sin embargo, no dudamos en pedir una factura sin IVA o pagar sin IVA cuando efectuamos una reparación en casa; o pedir al gestor redactar una declaración de Hacienda que nos evite pagar lo que debemos abonar justamente. Y si no tenemos ese «vivir honestamente» hondamente calado en nuestro vivir cotidianamente. ¿seremos capaces de no hacer daño a nadie? Dicho de otro modo: si no vivimos cada uno de nosotros honestamente y procurando no hacer daño a nadie... ¿cómo vamos a exigirlo a los demás?

Recurrimos a la Justicia para reclamar nuestros derechos y la criticamos cuando no falla a nuestro favor. ¿Qué reclamamos a la Administración de Justicia, la auténtica Justicia o un trato de favor? La presunción de inocencia es un principio fundamental, pero colgamos el cartel de culpable a cualquier persona que aparezca como investigado por la Justicia y así se diga en los medios de comunicación. ¿De verdad vivimos la virtud de la Justicia, porque virtud lo es y esencial? Ahora que se habla tanto de regeneración, esforcémonos en vivir la Justicia.¡no hay otro camino para la auténtica regeneración democrática!