Las Provincias

LOS TESOREROS

No hay oficio más peligroso que el de llevar las cuentas ajenas, sobre todo cuando se confunden con las propias. Los números desafinan cuando cantan y estamos a cinco días de la traca final, que por cierto, no será la última. Rajoy aspira a incorporar la victoria en Galicia para hacer más fuerte su debilidad, pero Sánchez, que no se conforma más que con todo, insiste en su postura, que es bastante incómoda. Prevé unos malos resultados, tirando a pésimos, pero su ánimo es inalterable. La política territorial se ha vuelto un crucigrama, pero son los tesoreros quienes corren más peligro si quieren descifrarlo. Los toreros dejan a veces un rastro de sangre en la arena y los boxeadores dejan siempre un rastro de neuronas sobre el ring, pero los que llevan las cuentas de sus partidos son los únicos que no se equivocan jamás en contra suya. Ahí tienen al tesorero de CDC, que presuntamente, ya que ahora todos son presuntos, extorsionó a OHL. España no necesita más políticos, sino más detectives.

El futuro de las ciudades es el centro del debate entre las alcaldesas de París y Barcelona, Ane Hidalgo y Ada Colau. ¿Cómo serán las grandes capitales del futuro? Lo que está claro es que muchos no las veremos ni siquiera crecer. La que yo nací, allá por el antiguo testamento, recuerda algo a la que es ahora, pero no a la que será. ¡Qué casualidad que se llame con el mismo nombre! Habló Borges de «las cambiantes ciudades», pero en realidad los que cambian son sus sucesivos habitantes y del tiempo no sabemos nada, salvo que ni se para ni tropieza. El problema principal es el de los refugiados. Sería muy egoísta recordarles eso de «donde fueres, haz lo que vieres», pero hay huéspedes que desean modificar nuestras costumbres y se niegan a que sus hijos prueben el menú del colegio porque lleva un fragmento de cerdo y eso es pecado. Las religiones han influido en la gastronomía más que Brillat-Savarin con sus beneméritas ideas sobre la fisiología del gusto.