Las Provincias

LA INDIFERENCIA

El papa Francisco condenó «la indiferencia», como «la gran enfermedad de nuestro tiempo», un virus que, nos «vuelve inertes e insensibles». Palabras que pronunció en la Jornada Mundial por la Paz en Asís sentado al lado del rabino argentino Abraham Skorka, del vicepresidente de la Universidad sunnita egipcia Al Azhar, Abbas Shuman, y de Sugitani Gijun, consejero de la Escuela budista japonesa Tendai.

Al término de la ceremonia, en la que participaron más de 500 líderes religiosos, fue firmado un llamado de paz, que resume en buena parte las palabras del Pontífice. En él, diferentes líderes religiosos (cristianos, musulmanes, judíos y budistas), rechazaron también «que la guerra en nombre de la religión se convierte en una guerra a la religión misma».

Con un '¡No a la guerra!', el texto constituye un llamamiento a los responsables de las naciones para que se desactiven las causas que las provocan: la avidez de poder y dinero, la avaricia de quien comercia con armas, o los intereses de las grandes potencias. Durante la visita se conmemoró también el 30º aniversario de los encuentros de Asís, inaugurados en 1986 por Juan Pablo II y en los que participan movimientos y asociaciones eclesiales, así como entidades civiles. Desde Asís el papa polaco pidió la paz en los Balcanes en 1993, y, en 2002, fue a homenajear a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington.

Francisco I, que visitaba por tercera vez Asís, almorzó con los líderes religiosos y unos 25 refugiados de guerras de varios países, quienes contaron su testimonio de lo que es padecer un bombardeo o un saqueo. Entre ellos, supervivientes sirios católicos de la ciudad de Alepo. Para finalizar, pronunció unas palabras que deseo resaltar por su importancia al ser pronunciadas junto a representantes acreditados de otras religiones: «No nos cansamos de repetir que nunca se puede usar el nombre de Dios para justificar la violencia». Un uso banal del nombre de Dios que la indiferencia de nuestro tiempo ha instalado entre nosotros.