Las Provincias

Desafectos al régimen

Ver para creer. Gente que llegó a sufrir directa, indirecta o circunstancialmente las arbitrariedades de la censura y la exclusión por razones políticas y culturales empezó a practicarlas en cuanto se le presentó la menor oportunidad. Víctima propiciatoria de estos nuevos torquemadas es ahora y aquí Lluís Fornés, artísticamente conocido como El Sifoner. No participó en la elaboración del libro de estilo aprobado por el consejo de administración de RTVV, cuyo autor fue el mismo que el del diccionario de sinónimos autóctonos, el sin embargo incuestionado Toni Mollà, a quien se le perdona hasta haber gozado de un trato preferente durante el mandado del PP. Tampoco tuvo mucho que ver Fornés con la cuestionada ampliación a 543 del número de palabras de uso preferente con las que el entonces director general del ente quiso rebajar el lenguaje de la emisora, como aclaró Francesc Bayarri en El País. Pero se incorporó al servicio lingüístico por aquellas atribuladas fechas y se convirtió en el chivo expiatorio de los contrarios a esta vulgarización. A raíz del abucheo que sufrió en un recital multitudinario en el Teatro Principal de Valencia decidió colgar el micrófono. Se refugió entonces en la docencia, el columnismo y el ensayo. Actividades estas últimas que no hicieron más que exacerbar la ira de sus detractores porque doce años después de la publicación de su último disco, en 2014, completó la labor que venía desarrollando en pro de la conservación de los típicos secaderos de pasas de La Marina, iniciada en 2011 con la publicación del volumen 'Els riuraus valencians', publicando un álbum titulado 'Cançons al riurau' y el libro 'El riurau. Cants de l'exili interior'. Y ni aun así logró librarse de su condición de apestado. En marzo del 2015 el PSPV le puso la proa en las Cortes e impidió que se convirtiera en miembro de la Acadèmia Valenciana de la Llengua en sustitución de Pere Mª Orts, a pesar de que el PP ofreció a los socialistas una plaza más, la vacante de A. Figueres. A finales del pasado mes de febrero publicó un disco fallero, el primero en décadas, cuyo pasodoble principal, 'Welcome Valéncia', podía haberse convertido además en un reclamo turístico de la fiesta ya que el estribillo está en cuatro idiomas. Pero el concejal de Fiestas Pere Fuset (Compromís), casualidades de la vida, prefirió encargar deprisa y corriendo una versión en valenciano de 'Valencia en Fallas' a Bajoqueta Rock que salió tarde y mal porque no a todos los autores les hizo gracia que se desvirtuara la pieza. El caso es que acaparó la atención y el vacío envolvió a la canción de El Sifoner. Ahora un organismo público ha organizado un ciclo de cançó de cuya programación ha sido excluido, a pesar de que casi es, junto con Paco Muñoz, el único que está en condiciones de subirse a un escenario. Ni olvido ni perdón.