Las Provincias

NUEVOS CLIENTES

Nadie debe alegrarse por que entren nuevos huéspedes en las cárceles, pero tampoco entristecerse si continúan algunos. Por sus indudables méritos, sin mayores recomendaciones, han conseguido que los hagan fijos. Las prisiones están a rebosar, pero siguen siendo muy hospitalarias, casi siempre a tiempo parcial. Ahora se habla de darle asilo a Neymar, el intermitente artista del balón, que irá al banquillo por sus líos bancarios, y del 'pequeño Nicolás', orfebre del camuflaje. La acusación pide once años de presidio para este travieso chico, que ya no es tan chico, por hacerse pasar por emisario de la Casa Real. Veremos a ver en qué queda todo, porque una cosa es pedir y otra es dar por saco a los peticionarios. A Neymar se le acusa por «corrupción entre particulares», que siempre es más fácil que condenarlo por acusaciones colectivas, y al 'pequeño Nicolás', al que ahora llaman Nicolás Gómez, por el 'caso Ribadeo'. Este muchacho había venido siendo una mina para los periódicos, las televisiones y las radios. Si le conoce Le Carré le pone un piso. Nunca hubo un espía menos sospechoso, incluso de inspirar sospechas.

Desde Arturito Pomar no se daba un fenómeno de precocidad semejante, exceptuado el único que de verdad ha producido el mundo, que fue Mozart. Lamento que lo enchironen por cohecho, falsificación de documentos públicos y usurpación de funciones, además de por engañar a varios empresarios, de esos que jamás se irán a la cárcel. Ahora andamos muy preocupados por otras cosas desde que los varones se han movilizado, por fin, para frenar los planes de Sánchez, que todos consisten en ser presidente del Gobierno cuando haya Gobierno. Antes habrá que pagar la deuda flotante, que sabemos que es la que nos puede hundir en la miseria y la que nos preocupa menos. Según los contables, cada español deberá trabajar durante año y medio para pagar la deuda. A mí no me va a dar tiempo.