Las Provincias

La losa que pesa sobre Fernández

La traición de personas de confianza resulta demoledora. Pero si, además, esas zancadillas sirven para poner en evidencia sucios tejemanejes del traicionado, la situación deja de ser manejable y se convierte en una bomba de relojería. Aunque no lo reconozca, esto es lo que le ha ocurrido a Jorge Fernández Díaz, ministro de Interior en funciones.

Como algún policía hizo públicas sus conspiraciones para torcer el brazo a determinados adversarios políticos, no será fácil que uno de los mejores amigos de Mariano Rajoy se libere de esa losa. Salvo que ponga tierra de por medio. La representación diplomática de España ante el Vaticano sería su mejor premio, aunque el Papa Francisco no parece que esté deseoso de recibir nuevos embajadores con determinadas mochilas a sus espaldas.

Algunos hemos oído grabaciones en las que Fernández Díaz planteaba unas propuestas sonrojantes al ya cesado director de la Oficina Antifraude de Barcelona, Daniel de Alfonso. El objeto de aquel ejemplar diálogo era la fabricación de informes de hojalata que pusieran en apuros a los líderes de los partidos independentistas catalanes. Para ello se ponía a disposición el poder del Gobierno y los recursos públicos del Estado, olvidando que las posiciones de Convèrgencia y de ERC pueden ser condenables, pero son legítimas.

Así que el ministro de Interior en funciones tendrá que explicarse ante la nueva comisión parlamentaria de investigación, que puede formarse a comienzos de esta semana, si algún boicot no la amenaza, todas las formaciones políticas, menos el PP, están de acuerdo y no se descarta que sean llamados también al Parlamento determinados mandos del Cuerpo Nacional de Policía.

No puede ser casualidad que la mayoría de escándalos que han afectado al independentismo catalán o a sus dirigentes (el tsunami de Jordi Pujol, aparte) hayan tenido su origen en investigaciones policiales de intrigante procedencia. Mientras, por el contrario, de los numerosos casos de corrupción que han sacudido al PP, ni uno solo ha partido de una investigación policial.

Pero la responsabilidad de la difusión de esos informes de hojalata alcanza también a aquellos medios de comunicación que, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, reprodujeron esa sarta de falsedades, sin haber intentado confirmarlas.

José María Irujo, jefe de investigación de 'El País', explicaba en Cuadernos de Periodistas, editados por la Asociación de la Prensa de Madrid, que hacía muchos años que no observaba en nuestro país una utilización tan descarada y zafia de determinados medios de comunicación por parte de un Gobierno para desacreditar a sus adversarios políticos. Me pregunto, se interrogaba Irujo, dónde está el límite de estos filtradores de las cloacas y hasta dónde serán capaces de llegar.