Las Provincias

La huerta de Michelle

Michelle Obama ha empezado a prepararse para cuando deje la Casa Blanca. Revistas y noticiarios de cotilleos y salsas rosas nos anuncian que ha comenzado, como quien dice, a hacer las maletas. Su marido, el presidente, dejará de serlo dentro de poco, tras dos mandatos, y la familia tendrá que trasladarse a su casa particular, una mansión en la misma Washington.

Las elecciones serán el 8 de noviembre y la toma de posesión del nuevo presidente, o presidenta, el 20 de enero, de manera que, como las fechas se echan encima, la todavía primera dama ha iniciado una suerte de preparación para ir acomodándose a la nueva vida.

Dicen las crónicas que Michele espera con ciertas ansias el momento en el que podrá salir a la calle con normalidad, como una persona más, sin protocolos ni medidas especiales de seguridad, y que para habituarse a la nueva etapa también ha salido a comprar en supermercados. Se supone que después de ocho años habrá perdido algo de costumbre, o no estará al tanto de muchos detalles de los que son el pan nuestro de cada día para los demás.

El caso es que para ir tomando hábito recibe ayuda de una actriz norteamericana que allí es una celebridad y realiza tareas de 'conductora' para la señora de Obama. Es decir, que la 'conduce' por los pasillos del supermercado y le aconseja sobre qué comprar o no.

De lo que no nos cuentan es del futuro de la huerta de Michelle, la que instaló en un rincón preferente de los jardines de la Casa Blanca con muchos ánimos ecológicos (¿y la contaminación de Washington?) y de proximidad para la cocina presidencial. ¿Dejarán allí la huerta? Pues, gane quien gane, no les vemos mucho plante hortelano a Hillary Clinton ni a Donald Trump. Y enero no es mes para ir con lechugas bajo el brazo en el frío Washington.