Las Provincias

La madeja

Nadie puede aprender a nadar en una piscina vacía, pero ejercita todos los músculos necesarios por si alguna vez los que les están bailando el agua, o birlándosela, deciden devolverla. Después de conocer el plan de Sánchez, tan minucioso como alternativo, Mariano Rajoy dice que las cartas están echadas y habrá unas terceras elecciones, a ver si hay una nueva derrota para Sánchez y una tercera victoria insuficiente para él. En esas estamos y vamos a seguir estando. Tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas han servido para quedarnos en el mismo lugar. La madeja está enredada porque hay hilos del mismo color. «No somos ni el PSOE ni el PCE», dice Pablo Iglesias, que ahora anda preocupado con Errejón, que era el primero de la clase, pero que ya no le gusta el aula. Octubre puede ser emocionante, pero a los que estamos hastiados de controversias lo que nos preocupa es tener que pagar la deuda pública. Algunos creen que para salir adelante lo mejor es ir para atrás, pero no todos están conformes con esa estrategia. Pedro Sánchez opina que yendo de derrota en derrota él puede llegar al triunfo final. Es curioso el caso de este joven, si es que alguien es joven con 44 años, que el cargo político más importante que ocupó antes fue el de concejal. Si vuelve a perder tendrá un empleo de tertuliano antes de ir a buscar trabajo.

Llevamos ocho meses largos sin Gobierno y la socialdemocracia ya no se lleva. Sánchez, según algunos contables, está a dos millones de votos del terco Rajoy, pero la vida cambia cuando los que ahora estamos vivos cambiamos de opinión. Bien para cambiar de partido, o cambiamos de partido para seguir manteniendo las mismas opiniones. La hoja de ruta se la ha llevado el viento de otoño a su taller de encuadernaciones. Lo que temíamos está llegando por sus pasos contados y cantados. Habrá que elegir. La madeja, en forma de pelota, está en el tejado. Y el tejado es de cristal y está más sucio.