Las Provincias

El sinsentido

Un país puede aguantar la corrupción, la recesión económica o la crisis institucional, lo que ya es más difícil de soportar es la sinrazón de unas posiciones dogmáticas y de unos intereses partidistas que conducen a un callejón sin salida.

Es posible resistir a un presidente que no quiere asumir responsabilidades políticas y que se encuentra rodeado de colaboradores sospechosos y casos de corrupción, a un jefe de la oposición que se aferra a su puesto y no quiera dimitir aunque lleve a su partido a un gran fracaso electoral, incluso a un líder de otra formación emergente admirador de ciertos regímenes totalitarios y que quiere sembrar el país de consultas de autodeterminación, lo que resulta insoportable es que se dé todo al mismo tiempo mediante una combinación siniestra que culmina en el absurdo de una España atrapada en el sinsentido de la inútil repetición electoral.

En cualquier otro país civilizado Mariano Rajoy ya habría dimitido, Pedro Sánchez no habría sobrevivido a su primera noche electoral y un dirigente admirador del régimen chavista como Pablo Iglesias sería reducido a la insignificancia política, pero ahí los tenemos a los tres condenados por su pasado y por sus fracasos y empecinados en arruinarnos al resto de los españoles.

Seguramente Rajoy no merecía una renovación del mandato electoral, pero las urnas han sido claras y le han dado esa segunda oportunidad. Negar esa realidad por muy inexplicable que les parezca a algunos solo produce el sinsentido de un país paralizado y que vuelve a convertirse en una curiosidad dentro de Europa. Otro ejemplo patrio de autodestrucción y otra manifestación genuina de nuestro enfrentamiento ancestral. Hemos llegado mediante el bloqueo político al Spain is different otra vez.