Las Provincias

Dejarlo para luego

Hay que tener mucho cuidado con las rectas finales porque después vienen curvas y la falta de Gobierno se nota más cuando no hay Gobierno que cuando falta a sus obligaciones. Se sabe que su ausencia pone en peligro los logros económicos que se asegura que hemos conseguido, pero se ignora cómo lo hemos logrado. Crecen los críticos. No siempre son ciegos que discuten los colores del arco iris, pero lo más curioso de ellos es que originan a otros que se han especializado en criticar a los críticos. La trifulca casera en Podemos, según eso que se llama 'voces autorizadas', que son las que nadie escucha, es una cuestión de ideología y de poder. Dos asuntos que desembocan en uno, que es el mismo mar de confusiones. Lo mejor es dejarlo todo para más tarde porque octubre está muy cerca y van a pesar cosas. Algunas no tienen un pase, como dicen los taurinos de los marrajos que usan su armamento frontal como ventilador, pero en España se llevan mal hasta los afines. Son de la misma ganadería, pero los mayorales son diferentes. Unos prefieren la línea dura y otro optan por hacerse querer, en vez de hacerse temer. Ninguno debe darnos miedo porque el terror hace pensar con los pies y para eso ya está Pedro Sánchez.

Gracias a la actitud de UGT y CC OO se ha frenado la guerra que nos amenazaba a todos si se equiparaban las indemnizaciones por despido, según la absurda sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Siempre está muy bien igualar algo en un país donde las diferencias son tan grandes, pero equiparar el coste del despido en los contratos fijos y temporales es llevar las cosas demasiado lejos para que no las alcance nadie. España ha emitido deuda por 70.000 millones a interés negativo. ¿Debemos ponernos muy contentos por esa operación financiera y decir eso del que venga detrás que arree? Los que tenemos los días contados no debemos malgastarlos en echar cuentas. Aunque hiciéramos trampas no nos saldrían.