Las Provincias

Paz en Colombia

El presidente colombiano solemnizó ayer el entendimiento con las FARC haciendo entrega de un ejemplar del acuerdo de paz -un instrumento que «es una contribución a la paz en el mundo»- al presidente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Lo hizo en presencia del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, del ministro español de Exteriores, García Margallo -España es actualmente miembro del Consejo- y de otras personalidades amigas, como la presidenta chilena Bachelet. Todos estarán el lunes en Cartagena de Indias en la firma solemne del acuerdo. El documento, que pone fin a más de cincuenta años de conflicto y que ha llegado tras seis años de negociaciones, es una bendición para un país desangrado absurdamente por una ruptura sangrienta que se había enquistado, lastrando el devenir del país hermano. La solución adoptada no es perfecta porque no despeja ciertos interrogantes morales relacionados con la impunidad de quienes combatieron contra la legalidad, pero es sin duda legítimo que un país decida dar un paso de esta naturaleza, que tiene resonancias fundacionales y que libera a las generaciones presentes y futuras de un lastre muy difícil de sobrellevar.