Las Provincias

Valenciano a la fuerza

El nuevo modelo lingüístico para los colegios que ayer presentó la Consellería de Educación viene a insistir en la línea emprendida por el tripartito que sostiene el Gobierno de la Generalitat de dar primacía al valenciano frente a la cooficialidad que establece el Estatuto de autonomía de la Comunitat. Por lo que se conoce hasta ahora de esta importante novedad en el sistema educativo, el conocimiento del idioma inglés se asocia al del valenciano, de tal forma que para optar por más horas lectivas en lengua extranjera los padres tendrán que escoger una enseñanza preferentemente en la lengua autóctona. La indisimulada obsesión por el valenciano se intenta colar de este modo a través de una especie de puerta falsa, al ligarlo con la creciente demanda del inglés en un mundo globalizado y competitivo. No hay razones pedagógicas que justifiquen esta medida, no hay un argumentario avalado por expertos que dé cobertura a un cambio tan radical. Lo que hay es una ideología -el nacionalismo- que hace de las llamadas lenguas propias un elemento no de riqueza cultural sino de instrumentalización política, no de diferenciación sino de exclusión. Como si el castellano que hablan los millones de valencianos y todos los que vienen de fuera a vivir en Valencia no fuera también una lengua propia. Se confunde la defensa de un patrimonio cultural con la imposición y se pretende imponer por la vía del decreto la enseñanza de una lengua. Los padres de los niños valencianos habían tenido hasta ahora la libertad de elegir entre varias líneas lingüísticas para sus hijos, sin que su elección implicara la primacía de unos sobre otros, un sistema que funcionaba bien y no creaba tensiones. Conectar la enseñanza del inglés con la del valenciano es un ardid para favorecer una dirección política que sueña con arrinconar el castellano, como se ha hecho en Cataluña. De momento, los gestores de la Consellería de Educación no se han atrevido a dar el paso de la inmersión en valenciano, siguiendo el ejemplo catalán, pero el nuevo modelo presentado ayer puede ser la avanzadilla de futuros cambios más traumáticos.