Las Provincias

La ruleta rusa

Las encuestas eran claras; no a Pako. Nueve de cada diez. Difícil encontrar semejante unanimidad. Pero claro, casi tan difícil como ser colista de Primera con cero puntos en cuatro partidos. Razonable unanimidad, razonable despido. Ayestarán ha tenido ocho partidos la temporada pasada, una pretemporada sin interferencias y cuatro encuentros ligueros de este curso para ganarse el respeto de la gente y del club. No ha sido poco tiempo, si tenemos en cuenta que para conseguir el respeto de Lim le bastaron cinco partidos del año pasado. Los que van desde que llegó hasta que el equipo matemáticamente se salvó. Porque desde entonces no ganó a nadie. Y por eso le despiden. No hay que darle más vueltas. Poco importa ya que la mayoría del valencianismo no quisiera su renovación cuando terminó el pasado curso. 'El club no puede actuar en base a lo que diga la gente' escuché nítidamente. Pues vaya, tontos no estaban. Demasiada paciencia ha tenido ya un valencianismo que, en los últimos años, ha tragado con una sonrisa la destitución de Pizzi desde Singapur, la llegada de Nuno desde Rio Ave, la llegada de Neville desde Sky Sports y la llegada de Ayestarán desde. no sigo que no hace falta.

Y después de qué, vamos con el por qué. Sólo los resultados justifican determinadas decisiones y sólo con determinadas decisiones se puede pedir tolerancia. Ya escribí un día que con la firma y sueldo de uno de esos futbolistas fichados y pagados a precio de oro que duran un año aquí se firma tres años a un gran entrenador. El Sevilla lo vio claro al marcharse Emery y no tiene una plantilla tan distinta a la del Valencia. No me hablen de casualidad o mala suerte. Ningún entrenador garantiza nada, pero es evidente que un técnico reputado aumenta exponencialmente las posibilidades de éxito y la paciencia del respetable. De momento, debutante en el Pizjuán ocho puntos, debutante en Mestalla cero puntos. Pero como Mestalla traga con todo porque hay buena gente y mucha más esperanza que realismo, Pako ha tenido respeto y margen de maniobra más allá de sus resultados en la Liga pasada o su experiencia en la mochila. Pero ha sido la Liga la que ha decidido en rigurosa exclusiva. Y en un proyecto cogido con pinzas desde Singapur, la ausencia de resultados derrumba otra casa de cimientos imaginarios. Cada día hay menos engañados. Y son los que eligieron a Pako los únicos responsables de todo este desastre permanente. ¿Qué debe hacer García Pitarch tras despedir a su caballo ganador sólo dos meses después? ¿Se marcha un minuto después? ¿Firmamos otro experimentado comentarista de televisión? ¿A un experimentado preparador físico?'Aquí no se pueden fichar entrenadores de campanillas' decía Suso hace poco. ¿Por qué? Valverde lo era.