Las Provincias

Los honores de Ceres

Igual que el Ave María coronó algunas fincas contiguas de la ciudad y de los pueblos próximos (comarcas de l'Horta), Ceres también compartió los mismos honores.

La diosa de la Agricultura según la mitología romana, asimilada a la griega Démeter, aparece en fuentes, monumentos y edificios de la zona marinera. Generalmente, le faltan las espigas o las flores que mostraba en su mano derecha, pero mantiene la gavilla y la hoz en el costado izquierdo a la vez que se sujeta la túnica.

Pedir por buenas cosechas ha sido ruego eterno, que ha derivado en tradiciones populares. A los santos Abdón y Senén, que se les tiene por patronos agrícolas, se les apoda 'Sants de la Pedra' y en los gozos se les suplica que no llueva pedrisco. Según la hagiografía, eran médicos y poseedores de un campo propio enterraban en él a los mártires cristianos, considerando sus restos como simiente evangélica.

Curiosamente, en los pueblos que lindan con Cuenca 'els Sants de la Pedra' fueron arrinconados y los agricultores rezaron a san Isidro, cuya devoción se extendía desde Madrid; además, encontraban mucho más lógico que un ángel se aopareciera y cogiese el arado para sustituir al buenazo de San Isidro que se iba a misa.

Es costumbre, a San Cosme y San Damián, en Sueca, ofrendarles espigas de arroz que la gente devota coloca a sus pies en el altar de la ermita de la que son titulares; y también en el anda, junto a las flores.

A San Isidro, sin embargo, se le ofrecen panes benditos en las aldeas valencianas de Villar de Olmos y Fortunas; unos panes anisados y con forma de estrella que después de la misa se reparten entre fieles y amigos.

A Ceres, siglos antes que a San Cosme y San Damián y, por supuesto, que a San Isidro, le llevarían los primeros frutos de la tierra las jóvenes canéforas en larga procesión.

Solo cabe pensar que todo es lo mismo, que todo es igual; que el hombre ha necesitado implorar para sobrevivir, para tener ese pan nuestro de cada día.