1.000 DÍAS Y UNO MÁS

MANUEL ALCÁNTARA

La balanza está oxidada, pero todas las encuestas señalan a Ciudadanos como primera fuerza política, dentro de la anemia nacional. El partido de Albert Rivera crece porque los demás menguan y la formación naranja, que todavía está sin exprimir, se afianza en una tendencia al alza mientras el PP y el PSOE bajan. Todo esto está pasando después de que la manifestación, que seguimos llamando feminista, lo alterara todo. Faltan quince meses para las elecciones europeas, autonómicas y municipales. Como ahora todo se mide en decimales, el partido de Rivera, según dicen, ha crecido hasta el 28,9%. Lo que de verdad confirman las encuestas es que Rajoy tendría motivos para perder los nervios si tuviera nervios, pero no es el caso. Lo curioso es que Podemos haya remontado su lento ascenso después de prometer lo que no podía dar, aunque nos gustara a casi todos.

Las movilizaciones del 8-M no deben quedarse quietas ni permitir que las paren. El déficit de mujeres en puestos clave no se corrige solo con manifestaciones, pero España entera ha demostrado, llenando las calles, que prefiere la igualdad a la sumisión. Los avances logrados en la legislación y la violencia contra las mujeres nos están haciendo recordar que ya superan a los hombres en titulaciones universitarias. Los que sigan hablando del 'sexo débil' son unos trogloditas voluntarios. La igualdad se ha convertido en una cuestión de Estado, mientras Manuel Carmena y Ada Colau coinciden en que están hartas de escuchar y lo que quieren es hacerse oír. Las dos alcaldesas del cambio dicen que su modelo municipal no es de las obras faraónicas, sino el de la cercanía a los ciudadanos. Mientras, Puigdemont sigue esperando su momento para volver del autoexilio. No tiene prisa porque sabe que la espera ofrece un lugar confortable donde el tiempo transcurre de otra manera, que no tiene nada que ver con su reloj.

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