baños insalubres

JOSÉ MARTÍ

Reivindico la necesidad de la mejora de los baños de los estadios de fútbol, en general, y de los del Ciutat de València en particular. Perdonen el tema pero, aprovechando el parón liguero y mientras esperamos la llegada de un delantero, escribo movido por la necesidad. Alguien debe denunciar su abandono. Decidí abordar una cuestión tan pedestre y poco futbolística en el partido contra el Leganés cuando en el descanso me topé con un granota ya mayor con bigote gordo, también él gordo, que salía del baño con la cremallera del pantalón abierta. Me estrechó su mano mojada. Al ver mi expresión lanzó un mensaje tranquilizador. «Solo es agua». Tuve que hacer un acto de fe aunque es cierto que la mayoría de los usuarios de los evacuadores granotas salimos escurriéndonos las manos contra la bufanda o el pantalón. No hay jabón para limpiarse ni nada para secarse. Le driblé con una rima fácil: «granota abróchate la bragota». No soy escrupuloso. Conozco un tipo que vaya donde vaya siempre empuja con el cuerpo la puerta del baño o usa pañuelo para manejar el picaporte, levanta la tapa con ayuda de papel, no utiliza el primer tramo colgante del papel higiénico sino que lo desecha y emplea el siguiente, y -entre otros miramientos- no se sienta jamás, por supuesto, en una taza que no sea la de su casa. En plan el maniático Melvin (Jack Nicholson) de Mejor imposible. Sin llegar a estos extremos, en los retretes del Estadio no hay papel y la higiene es escasa. No echo las culpas al club o la empresa de limpieza, sino a los aficionados que lo agotan, no estiran la cadena, y yerran su puntería. En los servicios masculinos. Los femeninos son terreno inexplorado. Es cierto que el hombre, por más que apunte, jamás atina. Erra el tiro por lo impreciso y caprichoso de su miembro viril, que no siempre es susceptible de ser orientado de salida en la dirección correcta. De acuerdo. Pero la tapa se puede levantar y la cadena estirar. «Mea tranquilo, mea contento, pero, so guarro, mea dentro». Puro Quevedo. Con versificación y rima, que, asonante o consonante, no evita lo malsonante. Pero seamos positivos. Tiene fácil solución. Con más higiene, más papel de repuesto y con lemas de concienciación en las paredes, tipo «tire de la cadena» o «baje la tapa». En el de un bar leí en letras de molde: «Deja este lugar como te gustaría encontrarlo a ti». Alguien escribió a boli: «¿Con un gin tonic bien preparado?». Incluso hay lugares públicos donde han colocado en el interior del inodoro una pegatina con una diana o una araña para que el usuario apunte con pericia y dirija su chorrito con tino. Son solo ideas porque a los granotas, en vista de lo que nos espera hasta final de Liga, nos gustaría poder desahogarnos con comodidad. Disculpen. Demasiadas metáforas. O no.

Fotos

Vídeos