Oltra da el triple de ayudas a familiares de dependientes que a cuidadores profesionales

La consellera Mónica Oltra, en una comparecencia en Les Corts./EFE
La consellera Mónica Oltra, en una comparecencia en Les Corts. / EFE

Los usuarios reclaman una red de servicios especializados como el asistente personal en lugar de un recurso que debe ser excepcional

Daniel Guindo
DANIEL GUINDOValencia

La «prestación económica para cuidados en el entorno familiar y apoyo a cuidadores no profesionales» se aprobará de forma excepcional y siempre cumpliendo una serie de requisitos. Así lo recoge la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia, normativa que rige la concesión de ayudas para este colectivo.

Sin embargo, en el caso de la Comunitat, la excepción se ha convertido ya en norma. En los dos últimos años (de 30 de noviembre de 2015 a 30 de noviembre de 2017), la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas ha concedido cerca de 15.500 nuevas prestaciones a dependientes, la mayoría (tres de cada cuatro) precisamente a cuidadores familiares, según los datos que maneja el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. En el resto de España pasa todo lo contrario. De las casi 180.000 prestaciones concedidas este tiempo, menos del 14% han ido a parar a cuidadores familiares. En su mayor parte, en otras autonomías las ayudas se han destinado a programas de prevención de la dependencia y promoción de la autonomía personal, a servicios de teleasistencia, ayuda a domicilio, centros de día o de noche o atención residencial, entre otras. El departamento de Oltra, por contra, ha apostado más por financiar con una prestación económica los cuidados por parte de familiares y allegados, justificando la medida en que son los recursos más demandados por los dependientes y los que los técnicos creen más convenientes. Pero además son los que suponen un coste menor para la conselleria.

Esta tendencia, que tiene una especial incidencia en la Comunitat, ha indignado al sector profesional, especialmente a la Asociación Empresarial de Residencias y Servicios a Personas Dependientes de la Comunitat (Aerte), que alerta de la pérdida de puestos de trabajo y de la falta de control y especialización que se produce al dejar el cuidado de este colectivo a personal sin formación.

Red de recursos

Ahora también empieza a inquietar a los propios afectados. Por ejemplo, la coordinadora de las Plataformas en Defensa de las Personas en Situación de Dependencia de la Comunitat, Mari Carmen Prats, apuntó hace un par de semanas que «no queremos prestaciones económicas, sino una red de recursos que, además, crean puestos de trabajo». La coordinadora puso como ejemplo la figura del asistente personal para dependientes, por ejemplo, con autismo o Síndrome de Asperger. «Tenemos grandes esperanzas en el nuevo decreto que impulsará recursos como éste que hasta ahora no existen, pero aún tardará, por lo que hay que agilizarlo, hay que ponerse las pilas», recalcó la portavoz del colectivo.

Por su parte, Javier Segura, presidente de la Confederación de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunitat (Cocemfe CV), apuesta por el desarrollo e implementación de la asistencia personal como una herramienta «para garantizar el derecho de las personas con discapacidad a una vida independiente». Esta figura, explica, «permite tomar decisiones sobre la propia vida en igualdad de oportunidades y participar en todos los ámbitos de la sociedad al mismo nivel que los demás». El presidente de Cocemfe solicita una reglamentación laboral, una formación específica y un modelo de financiación para esta figura, cuyo desarrollo en la Comunitat define como «testimonial».

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