Oltra insta a Marzà a reducir los deberes y que los niños tengan más tiempo libre

La consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas, Mónica Oltra, ayer, en la presentación del borrador de la Ley de Infancia y Adolescencia. / LP

La futura ley de la infancia obligará a los padres a respetar las opiniones ideológicas y religiosas de sus hijos, pero no a acatarlas

D. GUINDO VALENCIA.

«Durante la educación primaria se procurará que las actividades de aprendizaje programadas puedan realizarse dentro de la jornada lectiva, de manera que no menoscaben el derecho del alumnado al ocio, al deporte y a la participación en la vida social y familiar». Así reza el punto 3 del artículo 65 del anteproyecto de Ley de la Generalitat de Infancia y Adolescencia, germen del borrador de la futura ley que presentó ayer la consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas en un multitudinario acto en el Palau de les Arts Reina Sofía. De hecho, cuando la vicepresidenta llegó a este punto se escucharon los aplausos más sonoros. Y es que la cuestión de los deberes escolares es uno de los temas que centra, en la actualidad, uno de los debates entre padres, alumnos y profesores.

Oltra aprovechó la presencia en el acto del conseller de Educación, Vicent Marzà, para instarle a recoger el guante y apostar también por la reducción de las tareas fuera del horario lectivo. La consellera, en su intervención, recordó que el borrador de la futura normativa establece el acceso al ocio educativo como un derecho porque «sólo se es niño una vez en la vida». Por tanto, la futura legislación autonómica establece que, durante la educación primaria, «se procurará que las actividades de aprendizaje programadas puedan hacerse dentro de la jornada lectiva, de manera que el exceso de deberes no reduzca el tiempo de juego».

La nueva norma desarrolla un amplio articulado y supone, en palabras de la consellera, «un cambio de paradigma», puesto que se deja de considerar a los niños como «objetos de protección» para pasar a reconocerlos como «sujetos de derecho». En base a ello, por ejemplo, se fija la obligación de los padres, madres o tutores a escuchar y respetar sus opiniones «en referencia a la libertad de ideología, conciencia o religión». Sobre este último aspecto, desde la conselleria aclararon que el menor tendrá derecho a ser escuchado y a manifestar su opinión, pero eso no implica que los padres tengan que acatarla obligatoriamente. Asimismo, y según la conselleria, se reconoce, por primera vez, el derecho a la identidad y a la expresión de género de los niños.

Por otra parte, y reconocidos los menores como sujetos de derecho, en la concesión de ayudas destinadas a la infancia se tendrá en cuenta la situación de los niños a los que van dirigidos. Así, según Oltra, «esto evita que los menores se vean excluidos de las ayudas a las que tienen derecho porque sus familias tengan deudas o incumplimientos que les impidan o dificulten acceder a las mismas».

En el caso de los niños tutelados por la Generalitat, se primará el acogimiento familiar como medida preferente de protección y, cuando alcancen la mayoría de edad, tendrán acceso preferente a la futura renta de inclusión, a la educación postobligatoria y a los programas de inserción sociolaboral que impulsen las Administraciones.

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