Las obras de restauración destrozan el teatro romano de Sagunto

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25

AÑOS

La rehabilitación del teatro romano de Sagunto, encargada por la Conselleria de Cultura a los arquitectos Giorgio Grassi y Manuel Portaceli, levantó una gran polémica que aún perdura, porque no se llegaron a corregir las controvertidas intervenciones, como determinado sentencias judiciales.

El 29 de julio de 1992, Rafa Marí detalló que las obras de restauración generaban gran controversia entre técnicos, políticos e incluso vecinos de Sagunto, que se mostraban «perplejos ante el aspecto que toma la intervención». Las gradas históricas se estaban cubriendo con losas de piedra blanca para configurar un nuevo graderío. Se trataba de dar nueva vida al histórico teatro, para lo que se construía también un gran edificio, del que Rafa Marí indicó que «abruma por sus dimensiones».

La intención de los arquitectos era recobrar la funcionalidad del teatro, pero arreciaron las críticas por la dureza de las obras, ya que el resultado no tenía nada que ver con la historia; el teatro romano quedaba escondido bajo el nuevo que se construía. Grazzi y Portaceli se defendieron diciendo que «no se altera nada, porque la intervención no es irreversible».

El ex diputado en Les Corts Marco Molines presentó un recurso y los jueces le dieron la razón, ordenando la demolición de las obras. Pero sentencias superiores aceptaron que era imposible la reversión de lo hecho por el principio de eficiencia en el gasto público.

LO CONTÓ LAS PROVINCIAS

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