El nuevo modelo lingüístico del Consell deja en el aire el futuro de los bancos de libros

Recogida de los libros utilizados el curso pasado para la creación de los bancos.
Recogida de los libros utilizados el curso pasado para la creación de los bancos. / Álex Domínguez

Los padres reclaman que Educación invierta lo necesario para comprar todos los manuales que se precisen cuando cambien las lenguas de las asignaturas

Joaquín Batista
JOAQUÍN BATISTAValencia

Los bancos de libros que se han extendido por toda la Comunitat afrontarán su prueba de fuego cuando el nuevo modelo plurilingüe, si los tribunales no lo impiden, se generalice en Primaria. Al fin y al cabo, el 70% de los centros ha optado por modificar su proyecto lingüístico, es decir, ha elegido un nivel más elevado que el que aplicaba hasta este curso, lo que se traduce en que aumenta el peso del valenciano y el inglés en detrimento del castellano. En otras palabras, el modelo hará que varíe la lengua con la que se imparten las materias. Además están las escuelas donde convivían dos programas lingüísticos, algo que impide el nuevo decreto, que obliga a aplicar el mismo a todos los alumnos y etapas del centro, lo que derivará en la renovación de los libros con toda seguridad.

Las dudas sobre cómo se adaptarán los bancos, la mayoría creados este curso con una norma lingüística distinta en vigor, ya se han dado. «Habrá un aumento del gasto en libros, y hay directores que se preguntan quién lo asumirá», explica un inspector de la provincia de Valencia, que recuerda que los manuales de las asignaturas deben coincidir con la lengua vehicular.

También señala que el debate se acentuará en próximos cursos, pues el plurilingüismo sólo afectará en septiembre a Infantil, cuyo material no forma parte de los bancos. Sin embargo, hay unos doscientos colegios que han adelantado la implantación del modelo a Primaria, según los datos que maneja la plataforma 'No al decretazo'. El problema en este caso no es muy acusado, alega una directora, porque lo habitual es que no haya habido apenas variación en el programa lingüístico. Es decir, por regla general se ha aplicado hasta 6º el equivalente al que funcionaba en los últimos años. No hay que olvidar que el nuevo decreto permite mantenerse igual o avanzar en el peso del valenciano y el inglés, pero no retroceder.

«Como mucho ahora se está produciendo el cambio en Naturales o Sociales, que pasan de inglés o castellano a valenciano, por lo que se necesita nuevo material», añade.

El PP pide a Marzà instrucciones por escrito

La portavoz de Educación del grupo popular de Les Corts, Beatriz Gascó, exige al conseller de Educación, Vicent Marzà, instrucciones por escrito «para garantizar la seguridad jurídica» de la comunidad escolar tras la suspensión cautelar del decreto de plurilingüismo.

La diputada destaca que el auto del TSJCV «se tiene que cumplir» y se deben emitir «instrucciones claras para no conculcar los derechos de los padres, de los profesores que han elegido plaza, y del centro educativo que ha elegido un proyecto lingüístico basado en un decreto que ya no está en vigor». Gascó califica de «vergonzosas» las explicaciones de Marzà.

Para estos casos, los centros pueden pedir dinero a la conselleria, que reserva una partida para reponer material si hay necesidades por la falta de libros -los devueltos por los padres no son suficientes para hacer los lotes del próximo curso-, por deterioro o por cambio de modalidad lingüística. Eso sí, para la mayoría de colegios el máximo que se les concede por todos estos conceptos es el 6% del valor teórico del lote (175 euros), lo que se traduce en 10,5 euros por alumno. También se permite destinar dinero a un curso procedente del resto, por ejemplo, reponer libros de 6º utilizando la asignación de 5º. «En cualquier caso, las cuantías son muy justas para las necesidades ordinarias», continúa.

«Cuando haya que cambiar los de dos o tres asignaturas nos encontraremos con el problema», relata otro director de un colegio de Valencia, en relación a cómo afectará el nuevo modelo lingüístico a los bancos de libros. Lo dice con conocimiento de causa. En su centro actualmente están inmersos en la adaptación de un programa lingüístico enriquecido, que empezó a aplicarse hace cuatro años, que hace que a mitad de Primaria tengan que cambiar la lengua en Ciencias Sociales.

«Necesitamos comprar 33 libros, y nos llega justo con la asignación de la reposición», relata. Han recurrido a la opción de cambio de modalidad lingüística. El dinero les cubre por poco, porque al hacer una compra conjunta en el centro, la editorial les hace un precio especial que les permite adquirir más libros.

El calendario del plurilingüismo señala que todos los centros aplicarán en el 2018-2019 los nuevos niveles, elegidos este curso, en 1º y 2º de Primaria. No habrá problemas pues en estos casos los libros no son reutilizables y se renuevan anualmente mediante cheques que se entregan a los padres para que compren los necesarios. Pero en 2019-2020 llegará a 3º y 4º, cuyos manuales sí dependen del banco.

«Confiamos en que llegado el momento la conselleria se haga cargo de la renovación con las inversiones necesarias y evite que las familias tengan que comprar libros pese a la promesa de gratuidad», explica Ramón López, presidente de la Confederación de Apas Covapa. También recuerda que la vida útil de los libros es de cuatro años desde que se incorporaron al banco, y la mayoría, basados en el modelo lingüístico anterior, lo hizo en el 2016, por lo que dejarán de ser reutilizables en 2020. En teoría implicará una mayor inversión de la conselleria para renovarlos. Eso sí, llegaría un año después de la adaptación del modelo lingüístico a Primaria. Habrá que ver si hay dotación económica extraordinaria durante dos cursos consecutivos.

El trabajo extra y la exigencia del lote completo, las críticas

La principal queja de los docentes en relación a los bancos de libros tiene que ver con el trabajo extra que supone al final del curso, pues se solapa con otras obligaciones, tal y como denunció el sindicato Csi·f. En un comunicado señaló que los docentes tienen que asumir funciones como la recogida de los manuales utilizados este curso, la valoración de su estado, la clasificación y el reparto posterior, lo que coincide con otras tareas como los exámenes, evaluaciones finales o la preparación del nuevo curso. El sindicato reclamó personal administrativo para evitar la sobrecarga y recordaba que el problema ya se dio en el pasado ejercicio.

En cuanto a los padres, desde la confederación Covapa, especialmente vigilante de la aplicación del programa, criticaron que se tenga que devolver el lote completo de libros en aquellos casos en que las familias tuvieron que comprar algún manual porque el centro no repartió los necesarios. Para este curso valía con retornar el 85% del total, pero para el siguiente se exige el 100%. «No es justo que a la familia que en su día cumplió los requisitos y no recibió todos los libros necesarios porque el colegio así lo decidió ahora se le exija que dé los pagados», dice su presidente, Ramón López, que recuerda que han iniciado una campaña para pedir a estos centros que asuman el gasto generado a los padres. También denuncia que hay Apas, no integradas en la confederación, que están vinculando la reserva de los libros con el pago de las cuotas de socios.

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