La nieve recarga los acuíferos en plena guerra por la sequía

D. GUINDO VALENCIA.

Las intensas nevadas que se han registrado durante los últimos días, especialmente en el interior de Castellón y Valencia, van a permitir que se rompa la tendencia en los acuíferos y, por primera vez en el último año, comiencen a recargarse de nuevo. Después de las intensas lluvias registradas a finales de 2016 y principios de 2017, las aguas subterráneas valencianas no habían experimentado casi ningún aporte por las escasas precipitaciones del último ejercicio. Sin embargo, como explicó ayer el jefe de la Unidad Regional de Valencia del Instituto Geológico Minero, Bruno Ballesteros, la nieve es la mejor precipitación para la recarga de acuíferos, ya que hace que el agua se filtre con más intensidad y disminuye la escorrentía superficial.

Esta recuperación, aunque muy ligeramente, empieza a notarse en los embalses de la CHJ, que desde el 22 de enero han incrementado sus reservas en cerca de 30 hectómetros cúbicos. Aún así, los niveles siguen siendo preocupantes y la sequía sigue muy presente en la Comunitat, sobre todo en lo que a las aguas superficiales se refiere.

Esta carestía hídrica ha llevado a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) a establecer un plan especial de sequía, que estará en información pública hasta el próximo 23 de marzo y que no acaba de convencer a los regantes tradicionales del Júcar. Al respecto, Juan Valero de Palma, secretario general de USUJ, reclamó, entre otras medidas, que las restricciones para los regantes se planteen con anterioridad a que los niveles alcancen la prealerta y que estas restricciones sean mayores para los regantes de la Mancha Oriental (Albacete), ya que disponen de pozos en acuíferos mientras los regantes del Júcar se abastecen en su gran mayoría de aguas superficiales.

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