Mavi Mestre hace historia al convertirse en la primera rectora de la Universitat

Mavi Mestre junto al rector saliente, Esteban Morcillo, tras conocerse los resultados. / Jesús Signes

La catedrática se impone a Vicent Martínez con el apoyo mayoritario del profesorado y los estudiantes

Joaquín Batista
JOAQUÍN BATISTAValencia

«Quin sostre hem trencat!». El reloj rozaba las nueve de la noche y la profesora Mavi Mestre, nueva rectora de la Universitat de València, se dirigía con esta frase a una amiga que le daba la enhorabuena. Minutos antes el público del salón de actos del Rectorado la recibía con una aplauso atronador, consciente de que vivía un momento histórico: 520 años después de su fundación, una mujer dirigirá la institución académica decana de la Comunitat tras imponerse en la segunda vuelta de las elecciones.

La catedrática de Psicología Básica consiguió el 52,98% del voto ponderado frente al 47,02% de su rival, el catedrático de Astronomía y Astrofísica, Vicent Martínez. También ganó en apoyos totales (4.169 frente a 3.815), aunque los números lanzan un segundo mensaje: aunque la mayoría abraza su proyecto de «transformación responsable», casi la mitad de la universidad apuesta por otra manera de hacer las cosas. El escrutinio fue más largo de lo habitual. Y tenso. Durante gran parte de la tarde Martínez se mantuvo por delante, hasta que llegaron las actas de las últimas facultades, las más grandes y difíciles de contabilizar. En la votación de la segunda vuelta se ha repetido la dinámica de la primera: Mestre gana en los tres colectivos con más peso en el resultado final (profesorado doctor con vinculación permanente, profesorado no doctor o sin vinculación permanente y estudiantado) y Martínez lo hace en los dos restantes (Personal de Administración y Servicios e Investigadores en Formación).

Mestre será también la primera mujer en dirigir una universidad pública valenciana, justo en un momento en el que ya copan los rectorados de tres de las cuatro privadas de la Comunitat. Natural de Oliva, ha formado parte del equipo de Esteban Morcillo durante los dos anteriores mandatos, asumiendo el vicerrectorado de Ordenación Académica, Profesorado y Sostenibilidad.

En su discurso tuvo palabras hacia el rector saliente, al que agradeció su confianza y apoyo en momentos complicados y del que dijo que ha aprendido de su «capacidad de trabajo, prudencia y tranquilidad para analizar los problemas». También señaló que hará lo mismo con su equipo de dirección, en el que repiten cuatro vicerrectores de Morcillo. El camino ha sido largo. Los candidatos han vivido una campaña de un mes, algo inédito, y se ha extendido aún más con la segunda vuelta. En la primera Mestre obtuvo el 43,17% del voto ponderado, Martínez el 36,75% y María Antonia García Benau el 20,07%. El voto de esta última, aunque repartido, ha decantado la balanza hacia la primera.

Los resultados demuestran que su programa de 90 medidas ha convencido y que su equipo, plagado de caras conocidas en las grandes facultades, ha calado entre los electores. Pero también acreditan que ha resistido bien el desgaste teniendo en cuenta que desde el primer día ha sido la rival a batir por parte de las dos candidaturas que defendían una propuesta de cambio. El mensaje ha sido ‘cargar en su mochila’ la responsabilidad ante los problemas de los últimos años, como los derivados de la limitación de la plantilla, y Mestre, a veces a la defensiva y a veces pasando al ataque, ha jugado la baza del conocimiento de la institución, reivindicando que se hizo todo lo que se pudo aunque no lo que se quiso, y siempre desde el diálogo y la participación. Y ha convencido. El último mensaje del escrutinio tiene que ver con los asociados. En su discurso tuvo palabras para ellos, poniéndose de su lado para mejorar su situación laboral desde hoy, cuando se espera la primera reunión con el comité de huelga. Empieza la etapa de Mestre. Para cumplir sus promesas no sólo bastará voluntad, sino capacidad de convencer, tanto a administraciones restrictivas con la financiación y la libertad de acción como a una sociedad que no siempre comparte el papel actual de la universidad. Inversión, autonomía y rendición de cuentas es la fórmula de los sistemas de éxito. Sólo así seguirá rompiendo techos.

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