Los menores y el móvil del delito

Uno de cada tres niños valencianos de entre 10 y 15 años tiene teléfono. Medio millar sufre cada año delitos ‘online’. El falseo de edad para entrar en redes es una realidad y los expertos recuerdan a los padres su deber de vigilar

Tres niños curiosean un teléfono móvil con corta edad./OLEG
Tres niños curiosean un teléfono móvil con corta edad. / OLEG
Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

«Quiero un ‘smartphone’. Mis amigos ya tienen». Si usted es madre o padre, quizá ya se ha encontrado con esta frase. Los niños españoles acceden a internet a los 7 años y algunos de 8 ya tienen móvil. La precocidad es de vértigo, pues hasta hace seis años el primer celular llegaba con 11. Son conclusiones conocidas esta semana y reflejadas en ‘Entre selfies y whatsapps’, obra de la investigadora Maialen Garmendia que recopila datos de informes universitarios.

Internet es puerta de puertas. Muchas enseñan, abren el conocimiento y conectan conciencias. Pero otras llevan al peligro. Según el Gobierno, la delincuencia que sufren menores por canales informáticos va en aumento en la Comunitat.

Más de 231.000 niños valencianos de entre 10 y 15 años ya poseen móvil, según el INE. Uno de cada tres en esta franja de edad. Aventajados en lo digital, pero también expuestos a los peligros de vivir precozmente conectados sin la suficiente madurez o vigilancia: profesores vejados en vídeos, acoso con insultos en redes sociales, fotos íntimas de niñas difundidas sin control o pederastas al acecho de la inocencia, de cacería en campos virtuales.

Garmendia concluye que, a pesar del temprano acceso a móvil y redes, la exposición a riesgos no aumenta en la misma proporción. Pero hay señales para estar alerta: medio millar de menores son víctimas cada año de delitos informáticos en la Comunitat, un 50% más que en 2013, según Unicef y el Ministerio de Sanidad. De ese medio millar de víctimas, 144 lo fueron por debajo de los 13 años.

Los niños no quieren su primer móvil «básico», como recomienda el juez de menores Calatayud. Anhelan conexión con sus colegas. Su What’s App, su Instagram... La Ley de Protección de Datos marca que no pueden estar en una red social hasta los 14 años sin consentimiento paterno. Pero el falseo de datos está a la orden del día. Las cuentas están inundadas de usuarios en plena infancia que declaran ser más mayores de lo que son. Lo sepan o no sus padres.

«Puse edad falsa y ya está»

Daniel tuvo su primer móvil a los 9 años. Entró en una red social juvenil con 11. La frontera que marca esta red son los 14 o autorización paterna. Él ni siquiera pidió permiso. «Puse una edad falsa y ya estaba ahí, sin problema. Mi familia no estaba muy informada y no le dio importancia». Luego falseó la edad para entrar en otra red de vídeos y otra de fotos. Y se topó con el peligro. «Alguien pirateó mi cuenta y me pedía dinero para devolvérmela, un chantaje». Blanca engañó a una red de fotos para abrirse cuenta con 14.

Joaquín Sánchez vive en Valencia y es padre tres hijas. La más pequeña ya entró con 9 en una red social fotográfica falseando sus datos. «Puso que tenía la edad requirida y una foto real con su edad», recuerda el progenitor. Pese a consentir la trampa, dice estar «tranquilo porque procuramos controlar su cuenta en la familia».

Sus hermanas tuvieron el primer móvil con 8 años. Y un día llegó el susto. «Alquien le quitó las claves, usurpó su identidad y empezó a insultar por mensajes privados a contactos suyos. Se puso nerviosa y me planteé denunciarlo. Al final cerró la cuenta y volvió a abrir otra».

Ante la dimensión del problema, la Policía Nacional ha abierto un frente con charlas a diario en colegios. A alumnos, pero también a padres. El inspector Luis Moreno, de Participación Ciudadana, no alberga duda. «Con el móvil y las redes hay exceso de consentimiento paterno y una considerable falta de control que ya ha acabado en disgustos importantes».

El policía apela al Código Civil. «Está bien establecido que los progenitores son responsables de los actos de sus hijos menores. Tienen la obligación legal de vigilarles y de hacer que cumplan la ley en el uso de internet». Y si no sucede, hay consecuencias. A partir de los 14 años, el niño responde penalmente de su delito, «pero los padres son responsables civiles siempre hasta la mayoría de edad». Se traduce, por ejemplo, en indemnizaciones para víctimas del mal causado por un hijo: esa chica desnuda cuya foto difundió por el instituto, ese ‘meme’ del profesor que atentaba contra su honor o imagen o el escarnio con comentarios despectivos o amenazas a un compañero. No son gamberradas. Son delitos.

Un juez de Las Palmas condenó a pagar una indemnización de 5.000 euros al padre de un menor que colgó en una red una foto ofensiva e íntima de una niña de 15 años. La sentencia consideraba responsable al progenitor por no vigilar a su hijo. El magistrado condenó al padre por su culpa ‘in vigilando’, es decir, por su omisión del deber de controlar.

¿Hasta dónde llegar en esa vigilancia? Ante el choque entre la obligación legal y el derecho a la intimidad de un menor, la Justicia ya se ha pronunciado. Salvo que las intenciones del adulto no sean limpias, prevalece la primera. El Tribunal Supremo lo deja claro en una reciente sentencia por un caso en Cataluña. Una madre espió el Facebook de su hija de 15 años con la sospecha de que sufría ofrecimientos sexuales de un desconocido. Se destapó así un caso de abusos con más víctimas menores. La defensa del sospechoso alegó que la prueba se había obtenido de forma ilícita por vulnerarse la intimidad pero el Alto Tribunal comprende que la madre actuó bien: «La legislación no puede hacer descansar en los padres unas obligaciones de velar por sus hijos y, al mismo tiempo, desposeer de capacidad de controlar».

Angela Coquillat es especialista en Derecho Penal. No conoce ninguna acción penal contra padres en la Comunitat por esa falta de cautela paterna, pero considera «una irresponsabilidad que los progenitores permitan a sus hijos entrar en redes sociales antes de los límites establecidos». En su opinión, «falla el control parental» pero también echa de menos una «norma que marque de manera diáfana la frontera de edad para que un niño esté conectado a redes». Y advierte también del peligro del juego ‘online’. A su entender, «en redes no antes de los 13, y el ‘smartphone’ a partir de 14 y con supervisión paterna». El ordenador, «mejor en el salón».

Falla el control paterno. Pero los filtros de edad de las redes son muy vulnerables. Así lo ve Luis López, abogado valenciano especialista en mundo digital. «Es sencillo falsear la edad. Para abrir las cuentas se presentan ante el internauta simples cuestionarios de fechas de nacimiento sin verificaciones exahustivas». En estos casos, aclara López, «la ley marca que corresponde al prestador de servicio verificar la edad».

En su opinión, faltan avances. «Esa verificación sólo sería posible exigiendo una firma electrónica de usuarios o, al menos, requiriendo fotocopia del DNI para comprobar que no se trata de un menor sin permiso paterno. Las autoridades de protección de datos trabajan en esa línea».

Los expertos opinan
Abogado especializado en menores. ICAV

Juan Molpeceres

Abogado experto en nuevas tecnologías. Leynet Consultores

Luis López

Inspector de la Policía Nacional. Jefatura de Valencia. Unidad de Participación Ciudadana

Luis Moreno

¿Estamos dando a nuestros hijos móviles demasiado pronto?

Molpeceres: Creo que sí. El móvil supone un acceso del menor a muchas opciones difícilmente controlables por los padres. Así que requiere un cierto grado de madurez.

López: Pienso que no. No es malo que un niño interactúe con dispositivos móviles, pero hay que adaptarlo a sus necesidades. Sólo hay que saber gestionar la tecnología y generar un ambiente idóneo.

Moreno: Así es. Y cada vez se lo damos más pronto.

¿Cuál es la edad mínima aconsejable para tener el primer móvil?

Molpeceres: A partir de los 14 me parece una edad sensata. Teniendo en cuenta todos los factores: el menor, sus responsables, la presión social en este aspecto...

López: Depende de la madurez y de la finalidad del teléfono. La Fundación Anar opina que la ideal es a los 15 años. Se le puede dar un móvil aun menor por la tranquilidad de localizarlo, pero sin internet.

Moreno: Si se trata de un ‘smartphone’ (con conexión a internet y aplicaciones) deberían facilitarse a los menores no antes de la edad para poder tener perfil en redes sociales.

¿Cuál es la edad mínima aconsejable para entrar en redes sociales?

Molpeceres: Debe ser 14. La Ley de Protección de Datos nos impide permitir el acceso a nuestros datos antes de esa edad. También porque tener un perfil en red social requiere cierta consciencia.

López: Como regla general, creo que los 14 es una edad aceptable, pero no abiertamente, sino con un buen control parental, preocupación en informarles de los riesgos y, por supuesto, evitando el abuso.

Moreno: Siempre en función de la madurez intelectual del menor, pero nunca antes de lo establecido en los requisitos legales que marcanen las propias redes sociales.

¿Deberían ser las compañías de redes sociales más estrictas enlas verificaciones de edad?

Molpeceres: Desde luego. Es muy sencillo crear un perfil con la edad modificada, es decir, falsa.

López: Sin lugar a dudas. Es una asignatura pendiente de muchos servicios en línea. La Agencia de Protección de Datos hace mucho hincapié en la pobre verificación de los menores en la red.

Moreno: Esas compañías deberían sermás estrictas en el uso de sus plataformas y en el perfil desus usuarios.

¿Es ilegal que padres permitan a sus hijos tener cuentas en redes antes de los 14?

Molpeceres: No si los menores de 14 abrenla cuenta con consentimiento paterno. En España, se regulaen el reglamento de la Ley de Protección de Datos.

López: Un menor de 14 puede abrirse cuenta previa autorización de padre, madre o tutor. Si es mayor, no se necesita autorización parental, pero sí comprobaciónde edad del prestador del servicio.

Moreno: No es ilegal, pero no creo que sea conveniente en ningún caso.

Su consejo y advertencia a padres

Molpeceres: Mucho diálogo, aplicación de filtros y control pactadas conel adolescente y restricción de tiempo de uso de los dispositivos, también de mutuo acuerdo.

López: La tecnología no es una amenaza. Pero hay que plantearse si, por la edad, conviene abrirle cuenta en redes o darle ‘smartphone’. Sobre todo, establecer reglas, controles, finalidad y tiempos.

Moreno: Que asuman la responsabilidad como padres en la educación de sus hijos.

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