Toda una vida en la Universitat de València

La rectora de la UNiversitat de València Mavi Mestre, ayer, en el claustro de La Nau. / Eusebio Calatayud/ Efe
La rectora de la UNiversitat de València Mavi Mestre, ayer, en el claustro de La Nau. / Eusebio Calatayud/ Efe

La exigencia de aumentar la plantilla marcará el mandato de la rectora Mavi Mestre | La primera rectora llega al cargo tras pasar por todos los escalones de la institución, en la que empezó como estudiante

J. BATISTAValencia

Mavi Mestre, la primera rectora de la historia de la Universitat de València, llegó a la institución como estudiante tras formarse en el instituto Gregorio Mayans del municipio de Oliva, en La Safor, y ha pasado por todos los escalafones. Quienes le conocen destacan su sentimiento de pertenencia. «Llegar a rectora no es por beneficio personal, lo hace por y para la universidad. De hecho le va a suponer dedicar mucho más tiempo que sólo lo podrá detraer de su familia», explica una estrecha colaboradora de su facultad.

El perfil de Mestre ha quedado claro durante la campaña: batalladora y reivindicativa ante las limitaciones. Uno de los pilares de su mandato será luchar para que se elimine la tasa de reposición y la prohibición de aumentar la plantilla, recortes estatales que se remontan a 2012 y que siguen vigentes. De hecho su plan para reorganizar el PDI para evitar déficits se beneficiaría mucho de este cambio normativo.

Tampoco se pueden olvidar sus promesas de mejoras salariales, incluidos los asociados, o de extender la carrera profesional del PAS a los interinos. Una parte sustancial de su proyecto gira alrededor de las personas que conforman la institución, idea que se refrendó en el debate electoral del claustro, cuando varios representantes sindicales defendieron que siempre, en las negociaciones, se puso de lado de los trabajadores. Una frase suya resume su trayectoria como vicerrectora durante lo peor de la crisis: «Hicimos todo lo que pudimos pero no lo que nos habría gustado».

Noticias sobre la rectora Mavi Mestre

La catedrática de Psicología Básica proviene de una familia de tradición agrícola, y pudo estudiar una carrera gracias a una beca salario. No es casual que su programa para el alumnado se explaye en la importancia de abaratar precios, aumentas las becas propias y facilitar los estudios de máster.

Feminista «muy activa pero sin ostentaciones», como la describe una colaboradora de su candidatura, el martes destrozó un techo de cristal blindado tras imponerse al catedrático Vicent Martínez.

Quienes han trabajado a su lado la definen como perfeccionista y planificadora. Le gusta poco la improvisación. Es exigente -«sabe delegar muy bien, deja trabajar a los demás pero controlando lo que se hace»- y generosa, siendo capaz de no priorizar su firma en trabajos de investigación para dar visibilidad a otros compañeros.

De su biografía se desprende que sólo se faltaba subir al último escalón. Se licencia en Filosofía y Ciencias de la Educación en 1978, en la especialidad de Psicología, y se doctora tres años después en esta área de conocimiento, consiguiendo diferentes premios extraordinarios. Tras su etapa como estudiante accede a la docencia (también en 1978) como profesora contratada y obtiene plaza de titular en 1986. La cátedra le llega en 2001.

En cuanto a la gestión, ha sido secretaria del departamento de Psicología Básica, vicedecana y decana de 'su' facultad, accediendo después al vicerrectorado de Estudios (2002-2006) con Francisco Tomás y más tarde al de Ordenación Académica, Profesorado y Sostenibilidad (desde 2010 hasta el proceso electoral).

Como cualquier académica que se precie, también ha destacado en su faceta investigadora, labor que sigue desempeñando igual que la docencia, y ha acumulado seis sexenios, el máximo posible.

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