El conseller Vicent Marzà mantiene las recuperaciones en julio pese al rechazo de los padres

El conseller Vicent Marzà, durante la presentación del proceso de participación de la futura ley educativa. / Damián Torres

Los representantes de las Ampas alegan que la convocatoria de las pruebas en septiembre da más margen a los alumnos para prepararse

Joaquín Batista
JOAQUÍN BATISTAValencia

La Conselleria de Educación no tiene previsto devolver los exámenes de recuperación a septiembre, el periodo tradicional hasta el curso 2013-2014, cuando se adelantaron a finales de junio y principios de julio gracias a un cambio impulsado por el PP. Y eso que la vuelta al modelo anterior, aunque sea como un mal menor, es una reivindicación coincidente de las tres confederaciones que representan a los padres de alumnos de la Comunitat Valenciana. Una postura común que expresaron en su momento y que se mantiene en la actualidad.

Los centros tienen hasta hoy para entregar el boletín de notas con los resultados de la convocatoria extraordinaria, según los plazos que se recogen en las instrucciones de inicio del curso que ya termina. Y de cara al siguiente -la nueva normativa debe ser inminente- no hay previsión de cambios, según se desprende de la respuesta de la conselleria a preguntas de LAS PROVINCIAS sobre esta cuestión.

Fuentes del departamento explicaron que el año pasado se encargó un estudio sobre los resultados de ambas convocatorias para tomar una decisión en el Consejo Escolar de la Comunitat y que estos «no variaron sustancialmente», si bien el citado organismo «detectó que los resultados eran un poco mejores en junio-julio», por lo que se optó por mantenerlos. En aquella ocasión el pronunciamiento salió adelante pese a los votos contrarios de los representantes de las Ampas.

Si bien es cierto que el estudio no se pronunciaba a favor de ninguna opción porque las diferencias eran mínimas, también dejaba argumentos a favor y en contra de cada una. Por ejemplo, atendiendo al volumen de alumnado que pasaba de curso gracias a las recuperaciones, entre 1º y 3º de la ESO la diferencia a favor de julio fue del 0,18%, mientras que en 4º se elevó al 6,38%. Por su parte, en 1º de Bachillerato la dinámica fue diferente (-2,08%). En 2º las pruebas se hacen desde hace años a finales de junio tras el adelanto de la convocatoria de Selectividad.

Por otra parte, se señalaba que el adelanto a junio-julio parecía más efectivo por el ligero aumento de presentados con hasta cuatro asignaturas pendientes, mientras que resultaba más perjudicial para los que tenían más de ocho suspensos, con menos asistencia y peores resultados. Tras conocerse el informe y el pronunciamiento del Consejo Escolar, Educación optó por mantener el adelanto de manera provisional para el 2015-2016 hasta que el máximo órgano consultivo y de participación de la enseñanza estudiara la cuestión «en profundidad» y emitiera «un dictamen definitivo».

Precisamente es lo que solicitan los representantes de los padres. «Cualquier decisión debe tener como punto central el interés del alumno, lo que le favorezca», defiende Raúl Alós, presidente de la Confederación mayoritaria en la escuela pública, la Gonzalo Anaya. «Necesitamos datos objetivos y completos que ahora no se tienen, que incidan en aspectos sobre los chavales, por ejemplo de carácter sociológico, sobre su nivel de planificación y de organización en función de la convocatoria. Ya no es tanto junio-julio o septiembre, sino que se estudie de manera completa», señala, antes de añadir que como mal menor se decantan por septiembre, en el sentido de que el estudiante tiene más tiempo de preparación: dos meses frente a unos diez días. Eso sí, siempre como opción excepcional, pues consideran que, igual que la repetición, la recuperación no es una medida efectiva.

Covapa apuesta por crear grupos de refuerzo en julio para los alumnos que suspenden asignaturas

Ramón López, su homólogo en la Confederación Covapa, resume su postura en la máxima de que «lo que no se ha aprendido durante el curso no se conseguirá en poco más de una semana», y alerta de que en este debate se ha priorizado una cuestión organizativa de los centros frente a los criterios pedagógicos. «Tampoco nos gusta septiembre, pero al menos hay más tiempo», alega. Para López, la salida ideal pasa por «fomentar la evaluación continua y detectar lo antes posible las necesidades de apoyo de los alumnos». Además se muestra a favor de habilitar el mes de julio para que los profesores puedan trabajar con los alumnos que necesitan recuperar, con grupos reducidos y con una atención más personalizada.

Para Julia Llopis, la presidenta de Concapa en la Comunitat, mayoritaria en la escuela concertada, el adelanto «fue una barbaridad». «En septiembre hay más tiempo, y además, incide en la implicación del alumno, que sabe que si no se esfuerza tendrá que estudiar en verano. Sin olvidar que llegan más preparados para el curso siguiente», alega.

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