Un manual para la prevención

Una casa rodeada de entorno forestal. / gva
Una casa rodeada de entorno forestal. / gva

Medio Ambiente edita 'Jardinería de baja inflamabilidad' como guía para los vecinos que residen en la zona urbano-forestal La ubicación de los árboles y el tipo de planta pueden evitar incendios

L. CHIRIVELLA

valencia. Vivir en un entorno forestal también implica riesgos e inconvenientes como puede ser la rápida propagación del fuego. En la interfaz urbano-forestal, aquella en la que la población humana y las infraestructuras se entremezclan con el monte, un incendio podría producir consecuencias catastróficas. Por eso, la labor de concienciación en cuanto a la prevención, debe ser mayor en el sector de la población que reside en estos entornos tan peculiares.

En este sentido, la Conselleria de Medio Ambiente ha editado un manual denominado «Jardinería de baja inflamabilidad» dirigido a los vecinos de urbanizaciones de entorno forestal con riesgo de incendio. El documento, que puede consultarse en formato digital en la web de la Conselleria y que se ha repartido en charlas de concienciación, incide en la importancia de crear jardines con una estratégica distribución de plantas y árboles y una elección de especies vegetales de escasa combustión que dificulten la propagación del fuego al interior de las viviendas.

La ubicación de los árboles y las plantas juega un papel esencial en la defensa de las viviendas. Uno de los requisitos imprescindible es la separación entre las plantas y la edificación, sobre todo en puertas, ventanas y chimeneas.

Por otra parte, el tipo de planta también es muy importante para evitar avivar las llamas. En general, las especies más resistentes al fuego se corresponden con plantas que tienen las hojas duras o los tallos carnosos, como las suculentas (también llamadas plantas carnosas) y los cactus. Asimismo, evitar la maleza también es una buena medida

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