«Mi madre tardó 24 horas para ingresar»

Carmina Sendra. / Irene marsilla
Carmina Sendra. / Irene marsilla

Una mujer que acompañó a su madre al centro sanitario describe lamenta la situación que describe como «caos» Carmina Sendra Hija de una enferma

L. G.

valencia. Las esperas en la unidad de Urgencias del Clínico se hacen muy largas. Tanto que en algunos casos llegan a pasar «24 horas para ingresar», desde que el paciente atraviesa el umbral de la entrada al servicio hasta que llega a ocupar la cama en la habitación asignada para quedar ingresado. Esa es la experiencia que relata Carmina Sendra, una vecina de Valencia, que tuvo que levar a su madre al hospital de la avenida Blasco Ibáñez.

«Entramos en Urgencias el miércoles a las 12 de la mañana» y conforme a su relato «a mi madre le dieron cama el jueves a la una de la tarde». Llegó a la hora apuntada, en torno a las cuatro de la tarde tenía el diagnóstico y «el médico dijo que tenía que ingresar». Después, a las «siete y media le dieron el camisón y la pusieron en silla de ruedas hasta que a las 21 horas pasó a una cama en pasillo».

El paso siguiente, siempre según el relato de la hija, fue que «a la una de la mañana la subieron al área habilitada para preingreso en la sala de espera». Allí, asegura que permaneció hasta que el jueves «a la una de la tarde le dieron habitación».

La hija de esta paciente lamentó la situación y tras destacar que no tenía quejas de la atención de los profesionales, consideró que lo que vio en la unidad de Urgencias fue «caos». Le llamó la atención ver cómo en el cambio de turno los profesionales que salían «no daba abasto» para explicar la situación a los compañeros que entraban.

Criticó, además, que durante el tiempo que los enfermos se encuentran como estuvo su madre, están en zonas «donde no hay enchufes», lo que lleva a que no puedan estar monitorizados. Además, aseguró que se encontraron ante la situación de que «no había almohadas ni manta».

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