LUIS MIGUEL RAMIS«YO AQUÍ ME JUEGO LA VIDA»

Enganchado a un gotero, debilitado por la enfermedad y arropado por su hermano. Así encontramos a Luis Miguel Ramis, un electricista vecino de Altura que batalla contra el cáncer desde julio. «Fui diagnosticado de cáncer de pulmón con el problema añadido de que se había extendido por el abdomen», explica el paciente junto a la escalinata del IVO.

Su atención comenzó en el Hospital de Sagunto. «Allí vieron que no podían atenderme con rapidez y me derivaron aquí». Dos días después de su visita, le programaron una resonancia magnética. «Dudo que esta prueba la hagan tan rápido en otros sitios», estima el paciente de 53 años, «y en el cáncer la agilidad lo es todo. Puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte». En su caso, esa prueba le trajo peores noticias. «Reveló cuatro tumores más en la cabeza», detalla Ramis con resignación. Y a partir de ahí, un duro tratamiento: «Dos quimios y diez sesiones de radioterapia» con severas consecuencias físicas como efectos secundario.

53 años.
Valenciano y vecino de Altura
Usuario del IVO aquejado por graves tumores.

Y todavía le queda mucha lucha por delante. «Mientras los políticos debaten y negocian», declara en referencia al conflicto del IVO, «yo aquí me juego la vida». Confiesa sentirse «preocupado por el modo en que puede afectarme si esto se cierra o cambian la manera de atender a los enfermos». Ramis insiste: «sinceramente, aquí estoy siendo tratado bien, es lo que conozco y me siento amparado en un momento muy complicado. Seguro que hay buenos médicos en otras partes, pero creo que la máxima experiencia está en este lugar».

Dice no entender del todo «el lío del concierto del IVO», pero tiene claras varias cosas: «La lucha contra el cáncer debería tener una unidad política similar a la del terrorismo y hay algo», añade, «que es de sentido común: las cosas que funcionan bien tienen que seguir».

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