La libélula africana se expande por la Comunitat

Ejemplar macho de la especie de libélula africana que está en expansión en la Comunitat. / jorge pérez

Expertos destacan que la proliferación de esta especie es la más rápida conocida hasta la fecha en el mundo de los insectos El calor de los últimos cuatro años ha propiciado su dispersión

DANIEL GUINDO VALENCIA.

Los efectos de las anormalmente elevadas temperaturas que viene registrando la Comunitat durante los últimos tiempos -la región ha encadenado los cuatro años más calurosos desde que hay registros- también se están haciendo notar en la fauna y la flora de la Comunitat. Y en este ámbito destaca, por ejemplo, la expansión por la región de una especia de libélula africana, denominada Trithemis kirbyi. Este insecto se detectó por primera vez en España en la provincia de Málaga en 2007. Cinco años después, en 2012 ya había llegado a la Comunitat. Primero en Castellón, once días después en Valencia y en 2014 ya había llegado a Alicante. Sin embargo, es a partir de 2015, coincidiendo con el inicio del periodo más cálido registrado en la región desde 1941 -fecha a partir de la cual existen datos fiables- cuando su expansión por las tierras valencianas ha sido mucho más importante.

Al respecto, el presidente de Parotets-Sociedad Odonatológica de la Comunitat, Jesús Miguel Evangelio, explica que son varias las causas que se barajan de la rápida dispersión de esta especie tanto en la Comunitat como en el resto de la península, «la más rápida conocida hasta la fecha en el mundo de los insectos», agrega. Así, apunta que esta especie de libélula «aprovecha las olas de calor para desplazarse, está muy bien adaptada a las altas temperaturas, tiene una gran capacidad de colonización a todo tipo de ambientes y puede tener varias generaciones al año, ya que es una especie multivoltina».

En esta línea, Evangelio apunta que esta libélula africana «puede llegar a desplazar a otras especies autóctonas», aunque matiza que «gran parte de esta capacidad colonizadora también puede ser debida a que ocupa el espacio que dejan vacío otras especies que se ven afectadas negativamente por el cambio climático» y estas elevadas temperaturas, así como la desaparición de sus hábitats naturales como charcas, humedales o turberas, o el aumento de la contaminación. Así, este experto ejemplifica que la Trithemis kirbyi, hace cinco años, ocupaba dos de las 206 cuadrículas en las que se divide la Comunitat. En la actualidad, alcanza ya 65 de estas cuadrículas.

Una decena de especies de libélulas autóctonas están amenazadas por el cambio climático y la contaminación

Frente a ello, subraya que, de las 65 especies de libélula citadas en la Comunitat (es decir, autóctonas), 16 están consideradas raras o escasas. Algunas de ellas, como la Gomphus graslinii, están incluidas como «vulnerables» en el Catálogo Valenciano de Especies de Fauna Amenazada y en la Lista Roja de los Invertebrados de España. Otras, como la Onychogomphus costae, sólo está presente en la provincia de Valencia y, «con los datos que disponemos en la actualidad, se encuentra en clara regresión». En esta línea, «no se sabe nada del caballito Lestes dryas desde 2003», mientras que «de las verdaderas libélulas, como la Lindenia tetraphylla y la Macromia splendens», están desaparecidas desde los años 80 en el caso de la primera y desde 1923 en el de la segunda. El cambio climático y la fragilidad y escasez de sus hábitats acuáticos son dos de los motivos que explican esta progresiva regresión.

El presidente de la recién creada Sociedad Odonatológica subraya también la importancia de las libélulas. «Son insectos beneficiosos para el hombre, puesto que son depredadores tanto en su fase de ninfa (acuática) como en su fase de adultos, y se alimentan de todo tipo de insectos como moscas, mosquitos, avispas o polillas», destaca.

Por otra parte, Evangelio resalta que, aunque la sociedad es de reciente creación, el grupo Parotets está en marcha desde 2007 y conformado por expertos que «lleva muchos años trabajando y estudiando a estos insectos». «Muchos de los datos disponibles sobre odonatos (libélulas y caballitos) de la Comunitat no existirían sin su esfuerzo», subraya.

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