«Julio Iglesias es mi padre y mi madre jamás mintió»

Javier Santos, ayer, en la entrada de la Ciudad de la Justicia.
Javier Santos, ayer, en la entrada de la Ciudad de la Justicia. / irene marsilla

El valenciano presenta su segunda demanda de paternidad 25 años después de que el Tribunal Supremo fallara en su contra

J. A. MARRAHÍ VALENCIA.

Javi Santos llegó a la Ciudad de la Justicia exultante, «tranquilo y confiado» en que los tribunales le den la razón. Camisa blanca, brazos abiertos, escasas palabras y mucha esperanza en su nueva guerra judicial. Y es que el propósito del valenciano no es pequeño: ser declarado el noveno hijo de Julio Iglesias, el cantante español más internacional, la misma empresa litigiosa en la que se embarcó para naufragar en los años noventa.

Rodeado por un torbellino de periodistas y cámaras, Santos, de 41 años, presentó ayer en los juzgados de primera instancia de Valencia su segunda demanda de paternidad en 25 años. La primera, interpuesta en 1992, ya convirtió a Javier Santos en Iglesias por unos meses. Fue por dictamen de un juez valenciano todavía en activo, José Luis Rubido, pero la Audiencia Nacional y el Supremo fallaron en su contra y el parentesco no quedó probado.

«Julio Iglesias es mi padre y mi madre jamás mintió», proclamó con tono decidido. Para Santos la ciencia ya ha probado que Julio Iglesias y su madre, la bailarina Maria Edite Santos, tuvieron una relación amorosa en Girona en el verano en 1975, el supuesto origen de su existencia. Se aferra a una reciente prueba de ADN, obtenida al descuido y con métodos detectivescos, de parientes próximos del cantante. Es el ariete con el que aspira a derribar el portón legal que impide juzgar dos veces el mismo asunto.

Así reflexionó el valenciano: «Han tenido que pasar 25 años para conseguir una prueba de ADN que mi padre biológico siempre ha rechazado hacerse voluntariamente». Además, remarcó, «ha dado el resultado más alto, el 99,9%». «Creo que ha llegado el momento de que la justicia haga honor a su nombre, repare los daños del pasado y se centre más en el fondo que en la forma», sugirió. Su discurso derivó en elogios: «Para esta prueba he contado con el mejor equipo de detectives del país y ahora cuento con el mejor bufette de abogados».

Javier quiso trasladar un mensaje al famoso intérprete de 'Soy un truhán, soy un señor': «Que sepa que no guardo ningún rencor, tengo capacidad para perdonar y hay tiempo para rectificar esta mentira. Es el momento de que dé un paso adelante», desafió al artista. «Y aún no ha dado la cara».

Tras obtener provisionalmente el apellido Iglesias en su juventud, el valenciano lanzó dos discos. Después, cuando las tornas judiciales giraron en su contra, lo perdió. Su imagen se esfumó de la prensa rosa y cambió micrófono por mesa de mezclas. Hoy está casado, regenta una tienda de nutrición deportiva en Valencia y pincha como DJ de manera ocasional.

Lo de reemprender la guerra judicial surgió de su madre. «No veo televisión pero un día me dijo que Fernando Osuna (su letrado) había conseguido ganar un asunto de filiación parecido al mío, el del 'Cordobés'. Le di vueltas y la posibilidad de buscar las pruebas para luego reabrir el caso me animó».

Santos siente devoción por su madre. «Dijo la verdad en todo momento. La han tachado de muchas cosas que me han dolido. Esa espina la tenía clavada y quería hacerle este regalo» El supuesto hijo de Iglesias auguró «sorpresas por salir en el caso». «Tengo mucho que decir, pero ahora no es el momento».

La nueva demanda pesa. Es un conjunto de 400 páginas con argumentos judiciales, los nuevos resultados del ADN, testimonios y documentos que intentan probar la relación amorosa entre el cantante y la madre de Javier. «En unos 20 días», estima Osuna, «sabremos si la demanda se archiva o se abre una nueva investigación».

Fotos

Vídeos