Jóvenes consumistas, rebeldes y muy familiares

Jóvenes consumistas, rebeldes y muy familiares

Un informe detalla la evolución de la juventud en tres décadas | Uno de cada cinco encuestados, entre 15 y 24 años, dice tener una ideología política extremista de izquierda o derecha

A. CHECA/J. IRUARRIZAGA VALENCIA/MADRID.

Los jóvenes de hoy en día son personas de contrates. Igual dicen considerarse consumistas (51%) que ser rebeldes (48%), algo que no casa exactamente con el apego por una sociedad capitalista y que adore la compra. Se reconocen egoistas (un 32%) pero al mismo tiempo «muy familiares» (esto casi lo sostiene una abrumadora mayoría del 97%). Pero si en algo coinciden severamente los 'millennials' (como se denomina a los nacidos en el presente milenio) entre ellos y con la población de 'adultos' es en el vapuleo hacia la clase política: el 77% cree que los políticos «buscan antes sus propios intereses que el bien de los ciudadanos», frente a la confianza en las asociaciones de voluntariado (66%), la Policía (60%), el sistema de enseñanza (55%) o las Fuerzas Armadas (53,5%).

Son algunos trazos del perfil de los jóvenes de entre 15 y 24 años que hace el informe 'Jóvenes españoles entre dos siglos (1984-2017)', publicado ayer por la Fundación SM. De acuerdo a sus conclusiones, los encuestados se confiesan también 'narcisistas («demasiado preocupados de su imagen» un 47,3%), aunque también «indignados por la situación sociopolítica» (32%).

La importancia de la familia no radica tanto en su querencia por el hogar paterno y su tardanza por independizarse (poco ayudados desde luego por la dificultad de conseguir trabajo y la independencia económica), sino más bien por ser el lugar donde se dicen «las cosas más importantes en cuanto a ideas e interpretaciones del mundo».

¿Aumenta el conservadurismo a la hora de las relaciones conyugales? Al menos, no hay más 'liberalismo' entre los jóvenes, pese a lo que pudiera pensarse. La tendencia a elegir el matrimonio con una convivencia previa con la pareja sigue siendo la opción preferida (32%), pero ha disminuido ante el aumento de la cantidad de jóvenes que no saben aún lo que harán (29%).

Desencanto con la religión

En religión sí hay mucho desencanto. Entre los años 1994 y 2017, el 43% de los jóvenes dejaron la categoría de «católicos». Al mismo tiempo aumenta el número de los que se declaran «agnósticos», que se duplica de 2005 a 2017 y pasa de un 7% a un 14%, y sobre todo, el de los «ateos», que se triplica de un 7% a un 24% en el actual informe.

En política, además del desencanto hacia sus titulares, se palpa una polarización de los jóvenes. El 22% de ellos, uno de cada cinco, se sitúa en uno de los extremos del espectro, ya sea a la izquierda o a la derecha. La radicalización de las ideologías es más que notable. «Existe una tendencia clara de desafección e inacción en lo que se refiere a su participación sociopolítica», señalan los autores del informe de la Fundación SM.

En cuestión de ocio, poca originalidad y no mucha diferencia con los 'mayores' o 'viejóvenes'. Lo más practicado en los jóvenes (en un 94% de los casos) bascula entre ver series y películas, salir o reunirse con amigos, escuchar música y ver contenidos en internet. La querencia por las salidas nocturnas cae. Para acabar una buena nueva, aunque con doblez: los nativos digitales leen un 5% más que sus predecesores de la encuesta del año 2005. Eso sí, el dato negro es que tres de cada diez jóvenes (32%) admite que no lee ningún libro al año. Ni uno.

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