Investigan por la muerte de la Vall al dueño de once perros que ya cometieron otro ataque

Dos policías locales, en el lugar del ataque. / d. torres
Dos policías locales, en el lugar del ataque. / d. torres

La Guardia Civil toma ADN de la jauría y ya informó en abril al Ayuntamiento de que la parcela carece de licencia de núcleo zoológico

J. SANCHIS/J. MARTÍNEZ VALENCIA.

La Guardia Civil ya tiene un sospechoso por la muerte del hombre atacado por cuatro perros en el municipio castellonense de la Vall d'Uixó. Así lo aseguró ayer el delegado del Gobierno en la Comunitat, Juan Carlos Moragues, en declaraciones recogidas por la Agencia Efe.

Moragues indicó que la Benemérita ha tomado declaración en condición de investigado al propietario de una parcela de 450 metros cuadrados próxima al lugar de los hechos y donde se encuentran once perros.

Según destacan fuentes de la investigación, agentes de la Benemérita se desplazaron hasta la parcela para tomar las muestras del ADN de los animales. Allí se encontraron con unos perros muy agresivos. El propietario, que en un primer momento se mostró reacio a colaborar, acabó recogiendo las trazas de los canes que fueron enviadas al Servicio de Criminalística de la Guardia Civil de Madrid para que los especialistas del Departamento de Biología extraigan el ADN.

Los perros están sueltos en el interior de un recinto protegido sólo con vallas hechas de palés y bidones

Al parecer, y según las mismas fuentes, estos perros, que no son de razas peligrosas sino mestizos, fueron los autores de otro ataque que tuvo lugar en abril del año pasado. En aquella ocasión el incidente se saldó con una persona herida y, supuestamente, el dueño de los animales fue imputado por un delito de lesiones.

Fuentes de la investigación apuntan que el propietario no dispone de núcleo zoológico, la licencia necesaria para tener un determinado número de animales y tampoco disponen del correspondiente chip sanitario. Unas circunstancias que, continúan las fuentes citadas, conocía el Ayuntamiento de la Vall d'Uixó, ya que la Guardia Civil así se lo comunicó en un informe que le fue remitido.

En la visita que realizaron a la parcela con los animales, los agentes del instituto armado constataron las escasas medidas de seguridad que tiene el recinto. Las vallas de la parte trasera están hechas con palés y bidones, y, según fuentes de la investigación, los perros pueden saltarlas con cierta facilidad. Además, los animales permanecen sueltos y sin ataduras en el interior del recinto.

El ataque mortal se produjo durante la tarde del pasado 1 de enero, cuando el fallecido, de 70 años de edad, estaba trabajando en su campo de olivos situado en las inmediaciones del Camí de Miramar de la Vall d'Uixó, cerca del límite del municipio con La Vilavella.

Al parecer el hombre debía estar en el campo cuando cuatro perros (uno blanco y negro, dos de color canela y un cuarto del que no se tiene una descripción completa) le atacaron. Todo indica que la agresión se produjo junto a uno de los árboles que aún conserva abundantes manchas de sangre, un rastro que parece sostener la hipótesis de que el hombre pudo intentar protegerse encaramándose al olivo sin conseguirlo.

La alarma se desató cuando los hijos de la víctima salieron a buscarle después de intentar conectar con él sin conseguirlo. Allí le encontraron agazapado y malherido en un pequeño espacio acondicionado para la quema de rastrojos. Todo indica que el hombre se intentó refugiar allí.

La ambulancia trasladó al herido hasta el hospital La Plana de Vila-real donde ingresó de madrugada en la unidad de cuidados intensivos afectado por varias mordeduras. Allí falleció el miércoles.

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