Investigan la muerte de una joven en una despedida en Benidorm

Kirsty Maxwell, la víctima. / lp
Kirsty Maxwell, la víctima. / lp

La víctima, de origen escocés, se precipitó de un décimo piso y la policía arrestó a un sospechoso que está libre por falta de pruebas

J. A. MARRAHÍ/EFE

valencia/BENIDORM. La muerte de Kirsty Maxwell, una escocesa de 27 años, sigue envuelta en el misterio. Sus padres visitan estos días Benidorm para impulsar una investigación que parece anclada por la confusión y falta de pruebas. Fue en la localidad alicantina donde la joven perdió la vida el pasado 29 de abril, al caer del décimo piso de un edificio de apartamentos tras una despedida de soltera. La Policía Nacional arrestó a un sospechoso en el caso que luego quedó en libertad por la falta de pruebas. Mientras, se sigue la instrucción para aclarar si fue un accidente o un crimen.

La familia Maxwell se entrevistó ayer con el alcalde de la localidad alicantina, el popular Toni Pérez. El edil ofreció «su apoyo y colaboración» a los parientes de la malograda escocesa. El responsable municipal les transmitió su solidaridad y expresó su deseo de que las pesquisas judiciales aclaren los hechos.

Campaña por Kirsty

Los padres, el marido y un hermano de la víctima han iniciado una campaña en busca de datos o testimonios que arrojen algo de luz en la fatídica madrugada. Los hechos sucedieron cuando la mujer regresó a su habitación, en la novena planta de un bloque de apartamentos del Rincón de Loix. Fue sobre las cinco de la madrugada y se sabe que llegó a dormirse.

Sin embargo, dos horas después la joven subió a la décima planta, en la que también había amigas suyas alojadas. Pero se confundió de estancia y acabó en otra en la que había cinco británicos todavía de celebración, consumiendo alcohol y drogas. Fue desde esta terraza desde donde Kirsty cayó al vacío. ¿Empujada, arrojada, acosada?

Por el momento, no hay respuesta y la Policía Nacional trata de determinar si fue un acto voluntario o un homicidio. Los investigadores han encontrado hasta la fecha contradicciones en los testimonios de los ocupantes de la habitación, uno de ellos con antecedentes por agresión sexual en Inglaterra.

La inspección policial en la estancia no pudo aclarar qué sucedió con exactitud. Los agentes tomaron declaración a todos los implicados. Según fuentes próximas a la investigación, cuatro de ellos aseguraron que Kirsty se lanzó al vacío en una especie de reacción de pánico al verse desorientada en una habitación con desconocidos.

Uno de los interrogados, que iba muy drogado, acabó detenido por sus vagas y poco convincentes explicaciones sobre el modo en que murió la escocesa. La Policía Nacional le imputó un presunto delito de homicidio, sin embargo quedó en libertad después de comparecer ante el juez instructor.

Las pesquisas se complican por la ausencia de más testigos. Por eso, Adam Maxwell, marido de la víctima, apela a la colaboración ciudadana a través del correo info@kirstymaxwell.com. «Hay muchas preguntas sin respuesta en la muerte de mi mujer. Algo sucedió en los apartamentos Payma y alguien conoce las respuestas», clama.

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