Las ONG intentan superar el caso de los abusos sexuales en Gran Bretaña

Voluntarios de Medicos sin Fronteras, tras el terremoto de Haití. / afp
Voluntarios de Medicos sin Fronteras, tras el terremoto de Haití. / afp

Las organizaciones valencianas apuestan por la adhesión a un código ético para impedir comportamientos indeseados

Juan Sanchis
JUAN SANCHISValencia

Tolerancia cero con los abusos sexuales y necesidad de cumplir un código ético de comportamiento. Esta es la apuesta de las principales ONG valencianas ante la polémica en la que se ha visto envuelta la organización Oxfam-Intermón en Gran Bretaña. La prensa británica ha desvelado la supuesta contratación de prostitutas, entre las que habría alguna menor de edad, por parte de trabajadores de esta entidad durante los trabajos que llevaban a cabo en Haití tras el terremoto que asoló este país caribeño en 2010.

Pero no es la única polémica. El pasado jueves el número dos de Unicef, la entidad dedicada a la protección de la infancia dependiente de la ONU, se vio obligado a presentar su dimisión después de que se hiciera público que había exhibido comportamientos inadecuados hacia mujeres jóvenes miembros de la organización Save the Children. La ONG no sólo ocultó estos hechos en su momento sino que respaldó su nombramiento como vicedirector de Unicef.

Ante estos escándalos, las ONG valencianas tratan de capear el temporal. Hasta el momento la incidencia no ha sido muy notoria, pero queda los daños a la imagen.

Oxfam-Intermón es la que ha notado con mayor crudeza las consecuencias de la crisis. Cerca de 1.200 socios o colaboradores económicos, del total de 238.000 que mantiene la entidad en España, se han dado de baja desde que estalló el escándalo. Pero aseguran que han aprendido la lección. Así lo indicaba Lara Contreras, una de sus portavoces. «Hemos pedido perdón y hemos tomado medidas para que no vuelva a suceder», explicó.

Entre otras, los trabajadores de la organización tienen que suscribir un código ético de comportamiento. Además, desde 2012 cuentan con un equipo de protección que acompañan a los trabajadores de las ONG y que están preparados para investigar y actuar con contundencia siempre que se descubran abusos. También disponen de una línea de denuncia y han anunciado que serán más rigurosos en el proceso de contratación del personal.

Contreras quiso dejar claro que se trataba de casos concretos en un equipo de 1.700 personas. «Se debe distinguir el trabajo que realiza la organización del comportamiento de individuos aislados», afirmó.

El resto de ONG valencianas tratan de capear el temporal. Las consecuencias del escándalo hasta el momento no han sido significativas. O bien consideran que aún es pronto para hacer una evaluación, o no ha habido prácticamente incidencias. El principal perjuicio, y en el que todas coinciden, es el daño que se ha causado al prestigio del que gozan estas organizaciones.

Desde la Coordinadora Valenciana de ONGD, su secretaria, Lourdes Mirón, incidió en la mala imagen que ocasionan este tipo de sucesos. «Tenemos experiencia con el caso Blasco, las ayudas fraudulentas concedidas por la Generalitat por el terremoto de Haití, y no estamos dispuestos a que se nos condene otra vez».

Mirón afirmó que no tienen constancia de que se estén produciendo bajas en las ONG como consecuencia de estos escándalos. Abogó por la necesidad de que estas organizaciones cuenten con códigos de conducta y transparencia como formas de prevenir estas situaciones. «El ciudadano debe comprobar si la entidad se ha adherido al código ético estatal», puntualizó.

También se mostró partidaria de una mejor coordinación entre las ONG para evitar que una persona que hubiera tenido alguna comportamiento de estas características pueda volver a trabajar en otra organización. «Es muy importante», explicó Mirón.

Al igual que Lara Contreras, Mirón indicó que se tiende a generalizar «cuando estos comportamientos no son más que puntuales y que los cometen personas concretas, no las organizaciones». En la misma línea, señaló que las ONG forman parte de una sociedad en la que «los comportamientos machistas están instalados».

Fuentes de Cáritas en Valencia señalaron que hasta el momento no ha habido repercusiones directas como consecuencia del escándalo destapado en Gran Bretaña. «Nadie se ha dado de baja por este motivo», explicaron desde la entidad de la Iglesia Católica. Aclararon que la política de la entidad es de tolerancia cero con este tipo de comportamientos y que «no hemos tenido ningún caso, pero si se diera, se actuará de inmediato».

En la misma línea se pronunciaron desde Cruz Roja en Valencia. «No se han producido bajas por este motivo, ni entre los voluntarios ni entre los donantes», señalaron fuentes de la entidad. Explicaron que la organización está muy consolidada y sigue contando con el respaldo y la confianza de los colaboradores. Puntualizaron, en este sentido, que no se trata más que casos aislados y que no se podía generalizar.

Desde Manos Unidas en la Comunitat indicaron que hasta el momento no se tiene constancia de que se hayan producido bajas y resaltaron que los hechos son todavía muy recientes para evaluar las consecuencias. «Hemos dado información a los socios y les hemos enviado un mensaje de tranquilidad», explicaron fuentes de Médicos del Mundo y añadieron que hasta el momento la mayor repercusión ha sido el daño a la imagen.

David del Campo, portavoz de Save the Children, indicó que «nos afecta porque no es una buena noticia». Además, resaltó que están teniendo llamadas de colaboradores pidiendo información, aunque no tienen constancia de bajas por este motivo. Desde la Plataforma del Voluntariat de la Comunitat señalaron que tampoco se habían producido bajas y coincidieron en señalar la mala imagen para las ONG creada por estos incidentes.

Fotos

Vídeos